29.12.07

POEMA 12

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.

:: Espantapájaros (1932) Oliverio Girondo

15.12.07

RARA FELICIDAD

Rara temporum felicitate ubi sentire quae velis
et quae sentias dicere licet


"Rara felicidad de estos tiempos en que se puede pensar lo que se quiera
y se puede decir lo que se siente"


Publio Cornelio Tácito (Historiador Romano)

Frase que sirve de epígrafe en la Gazeta de Buenos Ayres
de Mariano Moreno (1810)



Andres Rivera pone en boca de Castelli:
"No hay nada detrás de nosotros; nada debajo de nosotros, que nos sostenga. Revolucionarios sin revolución". La revolución es un sueño eterno (1987)





11.12.07

CALMA... EXISTE LA TRAGEDIA


La dicha de enmudecer ha de ser posible solo tras tamaña manera de amar, hacerlo de todas formas y maneras.
No es en principio ni demasiado grande, ni duradera, acaso menos amplia y generosa de lo esperado. Pero resulta intensamente maravillosa, y se las ingenia para rebasar, desvencijar las palabras de orden, olvida las pausas y el enumerado.
De ver, como la sombra de uno y la del otro se desmejoran en la perspectiva, no paramos; y con la tenue mueca lasciva que se inflama en el viento desesperamos. Un pasado, un futuro y en presente, una vez más y volvemos a besar, a humedecer un pantano de lodo brillante, se seca y se cuece en una alforja la arcilla... esperando desfondarse y bañar de tonos el fondo, de la raíz a las puntas.
Aborrecemos la forma misma de la quietud, de la costumbre acostumbrada, el trajín mercantil sin sombra.
Un atardecer durable hace las veces y emula a las mañanas de gran sol, esa intensidad toda de un amanecer. Acaso no es la resistencia de la noche a dejar de ser y día tras día, el día mismo a poner tras de sí el mundo de las estrellas. La única estrella que reina.
La siesta parece ser eterna y nos vamos acostumbrando, respirar con dificultad, a ver y mirar bajo la misma luz. Tenue y acalorado. Todo en su justo punto? Esperan que esperemos en un tiempo vació como amores acostumbrados a la rutina, en la rutina la hiel como una vida en breve de una historia contemplada. Cuanta lentitud, cuanta calma.
La noche debe cumplir su cometido y, es el fin de la naturaleza de las cosas, y de su ciclo vital y, de su movimiento variando en cero. Existe la tragedia...

1.12.07

EMBARCADERO

Tres gaviotas giran sobre las cajas rotas, las cáscaras de naranja, los repollos, podridos que flotan entre los tablones astillados de la valla. Las olas verdes espumajean bajo la redonda proa del ferry que, arrastrando por la marea, hiende el agua, resbala, atraca lentamente en el embarcadero. Manubrios que dan vuelta con un tintineo de cadenas, compuertas que se levantas, pies que saltan a tierra. Hombres y mujeres entran a empellones en el maloliente túnel de madera, apretujándose y estrujándose como las manzanas al caer del satín a la prensa”.

John Dos Passos
Manhattan Transfer (1925)
Imagen de Henri Cartier-Bresson: USA. Fire in Hoboken, facing Manhattan. 1947.

30.11.07

L'AMITIE












Mi amistad cómplice: eso es todo lo que
mi humor aporta a los demás hombres.-

G. Bataille

DESACORDE


¿Otra vez y nuevamente?
¿Recomenzar de nueva cuenta?
¿De otra manera?
¿Bajo otro orden?
Un fin lejano y oscureciéndose en la longuitud del tiempo. O la claridad meridiana del fin, cercano y cabal.
Los fines no finalizan de finalizar, los principios en cambio, a sabiendas de su novedad recomenzada parecen ejercitan su mas brillante pertenencia a lo nuevo.
¿Todo es nuevo? Como si se pudiera comenzar. Comenzar de nueva cuenta, siempre y al mismo momento en que se finaliza.
Irrumpe un fin, por cada principio, dilatándose en la no contemporaneidad de los tiempos, en su total desarreglo.
Nuestro tiempo, un sonido que desvaría en sus melodías agotándose y reviviendo; ni sinfonía de los finales, ni obertura de los principios. Es la más maravillosa música, que a pesar nuestro y de un reloj a golpe latido, deja de medirse.
Solo latirse y con todo ritmo.

(imagen: Torre Gas Natural. Barcelona de Enric Miralles)

28.11.07

DE ESE BARCO

Quien indica el avance es, la indefinida extensión de un malecón sinuoso, ora un puente sin extremos donde acometerse, si bien guarda para sí toda su alegoría arquitectónica: cilíndricas columnas pertrechadas al suelo, planos de hormigón decuplicándose, excedido en luces y andariveles; y así la autopista sobre la vida va, esa que vive en sus bajos, sombras descomunalmente subyugadas y palpitando.
Al momento en que el bólido negro se divierte con embarcarse sobre un paisaje de verdad, al que escamotea como si fuera un mar lejano, una especie de ruta de especias de las viejas indias, menos aun, un rió pobremente contaminado. Los vidrios polarizados del automóvil se solazan con la sensación de ver desde dentro y mirar fuera lo que refleja la aceleración, incesante e impulsando al fin.
Así y a estas direcciones, el avistaje, un calidoscopio monocromático catalejo y, a velocidad demasiado ella para ser profundidad, no ve, avista a lo sumo: chimeneas fabriles a los bordes, chatura techada a zinc, en los árboles y sus copas que sobresalen. “Vaya que el agua nunca ha bajado desde las épocas de las antiguas escrituras”. Sueña éste, el capitán siempre corsario, nunca llegar a hora de desembarco.
:: Imagen de cubierta de Cosmoplis de Don Delillo

24.11.07

CALAR, MAR Y LUNA

Calar, se cruzan bien en lo alto los brazos y vuelta, girar desenfrenadamente disponiendo en sazón un punto tras del otro y, nuevamente sobre el trazado perpendicular del rojo pavimento.
Y Calar, los pliegues juntos falseándose al dorso del baile, y bien a lo largo cuerpos de formidable maña musical se extienden: mezclándose, no unívocos; tiñéndose del mismo perfume líquido librado a rebelarse; sonando fuera de la música, salidos de ella y poco a poco inquiriéndose con cada fin de pieza. Por fin expuestos y como, el tierno traqueteo de los ojos al mirar, piel germinada a versos, amañando labios las lenguas fuera tan cerca de consumirse no en un beso, mas en el recorrido disipado y resuelto del sexo, ese que se ingenia juntado esqueletos de baile, que ya importan; vaciando cada botella bebida en sus fondos, no inflama ya el alcohol rojo; los cabellos renunciado a explayarse en aire.
Y Calar, la piel, pero no en su superficie, por cada reflejo de luna caligrafía de lo que está por escribirse. Y el pavimento perpendicular y rojo allí dispuesto, sones extinguiéndose, los pliegues de vestido duermen, las luces aún brincando de una otra, aun circulando. Todo en su lugar y nada en orden, salirse y por fin tupir ciegamente los ojos. Aventar el primer gemido prestos a desbocar la fiesta en alucinación extremadamente líquida y desmedidamente húmeda de convertirse en el mar cuando invade la costa para luego retraerse.
Calar y retraerse, con el deseo de convertirse, al menos por un tiempo, en predicción de mar y luna, el tiempo… que resulte ineludible.

21.11.07

SACERDOTES Y BURÓCRATAS


Allí está.
Análogo al soplo azul de un metáfora de sí mismo, cuando terciopelo un ala, él yace sido un ángel. Haber sido, bajo la tierra azufre de atmósfera, las veces de demonio.
Y la mesa, fija en la tensa figuración de la sala, dispuesta en torno de los grises resolviendo trajes y chalinas. Resuena el cuerpo, retoma el golpe, la fricción atiene el comienzo.
Al tiempo que, el terciopelo rojo donde pisamos, se genuflexa sobre él, virando el sesgo. Aprestado al habla -cometido hacia la sala- sobre el ala misma, duerme. Ni despiertos oyen, ese es el rol de las plegarias.
Recoge con su dedo, la tersa pluma, el pelaje todo; cada parte de este su ángelus, comunicando un centelleo las palabras hacen cosas; él recostado sobre el/su ala destella. La sombra de la luz, el margen brillante de un relámpago. Esclavos de la genuflexión y de este espacio, los sujetos de plegarias, la luz de un punto ciego… el extremo del ángel sigue recostándose allí donde el demonio. La crisálida de un pájaro ya muerto sin nacer o jamás volado. El fulgurar de las ceñidas crines. Así el hechizo cegador del plumaje, acrecentándose mina y destruye en azufre, dificultando el aire, la saliva escupida del sermón circula con la velocidad de dinero por entre las almas.

18.11.07

ACORDE DE FIN DE DÍA


Nos ocupamos del mar, de lo que él aborda el filo nuestros pies, en la forma misma de un… río sin orillas. Corroyendo el malecón pétreo se lo ve, retorcido y vuelto a componer en la riada, golpear agitado y, nuevamente ser profundidad plena. Asediada esta ciudad, por un horizonte plomizo sin un triste destino, la canción última es la noche, la noche misma cuando el horizonte va levando, abajo resta algo de sol y arriba el cielo, cada acorde de fin de día deja ver el urbanaje en sus restos, sus altos perfiles edificados, aristas iluminadas, la noche ha recomenzado a suceder, plena y uniforme, oscuramente iluminada por otro registro de la luz.

ARBRE

"Por ejemplo un árbol, ese árbol. Me concentro hago un vació dentro de mi, visualizo las raíces, las adivino y las dibujo, me hundo contra ellas en una oscuridad sin retorno, rasguño, excavo, me entierro, encuentro el agua que me hace falta, asciendo hacia mi base, mi tronco, aquí estoy, perforo, respiro, me cilindro, me descortezo, me enmadero, me ramifico, me folio. Y el espacio, ah el espacio. Y también el tiempo, ah el tiempo. Sol, viento, lluvia helada, niebla, bruma, luna, otra vez sol, sombra, tallos, nudos, codos, ramas, pájaros, nidos, ramitas, crujidos, murmullos, amaneceres y ocasos. Ya no es un árbol, es una selva. Y no tiene nombre, mi árbol. Roble, plátano, castaño, cedro, pino, magnolia, álamo, acacia, catalpa, mangle, higuera, madroño, sauce, ciprés, tejo, abeto, alheña, olmo, tilo –crece un poco en todas partes, gracias a él comprendo los suelos, los peñascos, la grava, el pedregullo, la arena, las ruinas, las caídas de agua, los insectos. Y también está el aire, el aire bello, la increíble suerte del aire, el aire libre, libre como el aire, libre como el amor libre en pleno aire" [...].


* * *
«Par exemple un arbre, cet arbre. Je me concentre, je fais le vide en moi, je vise ses racines, je les devine et je les dessine, je m'enfonce avec elles une obscurité sans retour, je griffe, je creuse, je m'enterre, je trovue l'eau qu'il me faut, je remote vers ma base, mon tronc, me voici, je perce, je respire, je me cylindre, je m'écorce, je boise, je branche, je feuille. Et puis l'espace, ah le espace. Et puis le temps, ah le temps. Soleil, vent, pluie, gel, brouillard, brume, lune, soleil de nouveau, ombre, tiges, nœuds, coudes, rameaux, oiseaux, nids, brindilles, grincements, murmures, levants et couchants. Ce n'est déjà plus un arbre, c'est une fôret. Il n'a plus de nom, mon arbre. Chêne, platane, marronnier, cèdre, pin, magnolia, peuplier, acacia, catalpa, palétuvier, figuier, arbousier, saule, cyprès, if, sapin, troène, ormeau, tilleul –il pousse un peu partout, je comprends grâce à lui les sols, les rochers, le gravier, les cailloux, le sable, les ruines, les ruissellements, les insectes. Et puis, l'air, le bel air, l'incroyable chance de l'air, l'air libre, libre comme l'air, libre comme l'amour libre en plein air [...].»


:: Une vie divine de Philippe Sollers (2006).-
:: Dibujo de Réne Magritte.-
Breve nota: Reescritura ficcionada de Sollers en alusión a un tema de Jean Paul Sartre, ¿Puede uno ser un árbol? [Ser-en-sí; Husserl].

17.11.07

ERA



“Es la quietud”, como corren, disueltos en la bruma. Aún respira, “la quietud, quizás”y de que manera. El movimiento dispone la calle y la alarga, “por cierto es nuestra” y la noche aclara en el parpadeo de los ojos vueltos a poner sobre las espaldas, “deberíamos haber previsto que no seria así”, cojea. La hora y pico estalla el reloj, profunda arritmia centellante de tiempo sin medida. El perseguidor y otros rumores, juegan juntos, en todo esto, que es, una carrera de quietud, un centellante transcurrir, una bruma entre los parpados.
“Aun puedo vernos, estamos completamente desarmados de velocidad, atados a la luz que se mueve en la dirección única, era necesario correr".

:: Imagen de Trent Parke

EL PRINCIPIO


Las manos, a la zaga y junto a cada brazo al abarcarme y, el profano rito de besaros enrojeciendo la frente sólo al emprenderte y, la particularidad profunda y simple la de nuestro arribo a esta tierras, un profundo sur. Sin finales y principios, desnudo tanto como sé hacerlo, veo estallar mis venas en estos sus márgenes. Un eterno resplandor, ambos dos encallando en la improbable marginalidad de un fin, un mundo, de algún por fin mundo final. ¿Somos el fin de mundo? Jamás siempre el principio, recomienza lo sé, al brillo, al punto, al son, algo... algún nuevo principio.

Y NO MIRO YA, SOLO


Viendo alcanzará? mirando lo lograras? flanquear estas bruñidas manos y , se cruzan al instante mismo en que miro, te miro rehuyedo la vista; de colorear el horizonte se trata , es posible?, se aleja lo sabes? Tenue y obscluso, de luna escarpada en nubes, ese es el tono de la noche. Estrellas indivisibles por el sentido visual de mis pupilas verdes, casi ciegas. Y no miro ya, solo presiento ese perfume azotando mi cabecera, la frugal tormenta tropical aquí, el paraíso esta, aquí. Verlo, ojala pudiera, solo respirarlo se me ha permitido, y ese es mi, dicen, ese es el punto donde comienzo a ser, ese que soy, la gota que ha cegado la mirada y... la risa de los dioses (vaya, por suerte no existen).

:: Imagen de Trent Parke

A PLENOS PULMONES


De qué manera respirar? tomar aire a plenos pulmones, ese, constructor del viento que asedia tu sonrisa polisemica, la pluma de tus brazos en pleno vuelo. La tempestad misma es viento. Se podrá seguir? respirando suavemente: a la lentitud de un latido que se arritmia. Ese es, el ruido blanco, nuestro ruido de fondo. Azota, al momento mismo en que escribo, el décimo quinto postigo metálico, despintado del lugar donde habito. Él no sabe de vientos, tempestades solo. He allí nuestro secreto, el por fin encontrado.

DE ENTRE SUS RÁICES




La tierra lo ha dejado?... despellejar de entre sus raíces y surgir: de las más indómitas profundidades inencontrables, de las por fin halladas formas cúbicas de los desiertos, tersos llanos e infinitas extensiones, montañas escaladas al cielo.
Del cielo... dicen de sus estrellas. La leyenda reza de la eternidad para los astros. La tierra en nuestros pies se desarrolla, llueve torrencialmente sobre si, late a veces contra todo equilibrio concebido. Y miro, no miro, la siento contra mi espalda: como ha dejado la tierra este cuerpo mió. Besos sus pies, mientras alcanzo con mis brazos una raíz figurada por la brisa soplando. Repito, entremezclándome al pasto brotado, al pedregullo, a la sola flor recién nacida, tal un leopardo al sol: hasta no verte terrenalidad mía.
El sol, se esconde ahora y, resto sobre un pequeño jardín, la noche es ahora, ha de surgir el cielo.

:: Imagen de Trent Parke


UNO


El tiempo parece transcurrir. El mundo sucede, se desdobla en instantes sucesivos, y uno se detiene a contemplar a una araña aplastada contra su tela. Se advierte una inmediatez con la luz y un sentido de cosas delimitadas con precisión y de fugaces destellos que relucen en la bahía. Sabemos mejor quiénes somos en esos días brillantes y poderosos en que, tras la tormenta hasta las más pequeñas hojas secas caen imbuidas de identidad propia. El viento susurra entre los pinos y el mundo nace, irreversible, y la araña cabalga sobre su tela oscilante bajo la brisa.

The body Artist
Don Delillo