24.3.10

IKÉ TETRAI PORACÁ?



(Esticomedia cubana en dos actos –uno, público)


– Miamiga! (Késalassión.)

– Eeemimana! (Mecogió.)

– Dichoso losojo. (Tanpesá.)

– Lomimodigo. (Parejera.)

– Tesevé mubién. (Fo kapette.)

– Sindedorás lopresente. (Entí sinsuebba)

– Grasia mielma. (Casnecaio.)

– Atí, miami. (Arranca.)

– Ikeike? (Ejunplomo.)

– Akíakí. (Tánchismmosa.)

– Késecuenta debueno? (Arribitta.)

– Pocacosa. (Refittolera.)

– Vamottú, kesetevé mubién. (Palofóforo.)

– Favó ketúmease etaniña. (Paiápaiá.)

– Uukemodetta! (Cuturraca.)

– Tútambién tabién. (Pa lotigre.)

– Naa, kevá. (Gentefú.)

– Kesí kesí. (Chumma.)

– Buéo sitúlodise… (Metráia)

– Ielmarío? (Pakesufra.)

– Aí aí, nifú nifá. (Frekka.)

– Iloniño? (Pejiguera.)

– Aí lomimmo esiempre. (Casasola.)

– Váia tú. (Malamadre.)

– Itú, cuándotecasa? (Pakeaprenda.)

– Esová palasgo. (Solariega.)

– Miapaeso. (Sekedó.)

– Iké tetrai poraca? (Callejera.)

– Yo? Depaso. (Cuántabobá.)

– Aa vamo. (Mittetiriosa.)

– Itú? (Metía.)

– Enlomimmo essiempre. (Intriguera.)

– Vaia. (Currutuca.)

– Bueno, tedejo tú. (Poffinsola.)

– Ketevaiabién. (Ketecoja untrén.)

– Attotrorrato. (Iébatela bientoeaua.)

– Taluego. (Solavaya.)


:: “La habanera tú” en Exorcismos de esti(l)o de Guillermo Cabrera Infante (1976)

16.3.10

DEBAJO



Debajo, en caracteres pequeños, crece un verso de Shakespeare: “Perduraré donde más alienta el aliento: es decir, en los labios de los hombres”. El epitafio es perfecto, alude a un personaje que está más allá de los bienes y de los males del mundo, de las rencillas sobre sus actos de las polvaredas que levanta su memoria. A Juan Manuel de Rosas, que era parco en palabras, esta forma de inmortalidad no le hubiera disgustado. Porque en la frase de Shakespeare no se elogia el verbo, sino el aliento que la sostiene.

(1969)

:: “Cae la noche en Southampton” en Lugar común la muerte de Tomás Eloy Martínez (1978)


***

O viviré para hacer vuestro propio epitafio,

O vos sobreviviréis a mis podridos huesos,

La muerte no ha de lograr llevarse de aquí vuestra memoria,

Aunque todo lo mío no se recuerde nunca.

Vuestro nombre gozará en este mundo de una vida inmortal;

En tanto yo, una vez ido moriré para todos;

La tierra no puede otorgarme sino una tumba ordinaria,

Mientras vos, reposareis sepultado ante los ojos de los hombres

Vuestro monumento serán mis dulces versos,

Que ojos, aún no nacidos, un día leerán

Y las lenguas futuras, sostendrán vuestro ser,

Cuando todos los que respiran en este mundo se hallen muertos.

Perduraréis siempre – por virtud de mi pluma–

Donde más alienta el aliento; es decir en los labios de los hombres.


:: “Soneto LXXXI” de William Shakespeare (1609)


***

Or I shall live your epitaph to make,

Or you survive when I in earth am rotten;

From hence your memory death cannot take,

Although in me each part will be forgotten.

Your name from hence immortal life shall have,

Though I, once gone, to all the world must die:

The earth can yield me but a common grave,

When you entombed in men's eyes shall lie.

Your monument shall be my gentle verse,

Which eyes not yet created shall o'er-read,

And tongues to be your being shall rehearse

When all the breathers of this world are dead;

You still shall live--such virtue hath my pen--

Where breath most breathes, even in the mouths of men.