30.11.10

¿QUÉ ES UN FANTASMA?


No hay nada más siniestro que toparse en el espejo con la propia cara iluminada por la luna […] Cuando ambas lenguas de hierro callaron y un silencio sepulcral reinó en toda la casa, me pareció, de repente, escuchar algo como el andar inseguro de un anciano, como si alguien rondase y arrastrase los pies por el pasillo delante de mi cuarto. Por fin se abrió la puerta y lentamente entró el difunto Dr. Saúl Ascher […] con su habitual parquedad me dijo amablemente: “no se asuste y no crea que soy un fantasma. ¿Qué es un fantasma? ¿Me puede dar una definición? ¿Me puede deducir las condiciones de probabilidad de un fantasma? ¿En qué contexto racional podríamos encontrar una aparición semejante frente a la razón? La razón, digo, la razón”. Y entonces el fantasma procedió a hacer un análisis de la razón, citó la Crítica de la razón pura de Kant, segunda parte, primer párrafo, segundo libro, tercer párrafo principal, la diferencia entre los fenómenos y los nounómenos; a continuación planteó una tesis sobre el problema de la fe en los fantasmas, construyo un silogismo sobre lo anterior y concluyó con la siguiente demostración lógica: a pesar de todo, no existen los fantasmas. A mí, entre tanto, me corría un sudor frio por la espalda, mis dientes castañeaban y en mi visceral terror asentí de manera incondicional a cada teorema con el que el siniestro doctor demostraba la inconsistencia del miedo a los fantasmas, y él mismo se afanaba tanto de la demostración que, por despiste, una vez sacó un puñado de gusanos del bolsillo en lugar de su acostumbrado reloj de oro, y al darse cuenta de su error se apresuró a meterlos con grotesco apuro. “La razón es el Supremo”, y entonces la campana dio la una y el fantasma se esfumó.

:: “El viaje por el Harz” de Heinrich Heine (1824).-
::  Detalle de El caballero de la mano en el pecho de El Greco (1574).- 

11.11.10

DEL CUERPO VIVO

Que cuanto te ha pasado, como fue bien
del mundo, fue soñado
CALDERÓN


Junto al fuego
tengo frío.

La guitarra  continuó, y ella recomenzó para terminar casi hablando:

Junto al fuego
tengo frío.

La última nota, el último hilo tenso tembló en aire quieto persistiendo un poco sobre su origen y su término.
Nadie Habló.
Los dedos de Miri continuaron jugueteando sobre las cuerdas, y ella parecía haber ignorado todo el tiempo que los demás estaban allí, delante suyo, oyéndola cantar. Se había sentado un poco separada del grupo, cerca de la luz, y su cabeza brillaba, y al inclinarse sobre la caja brillante su rostro permanecía casi indiscernible bajo la sombra que él mismo proyectaba; […] Un poco más allá, el fuego terminaba de consumirse lentamente.
Miri canto “Volver”. Él la observó durante toda la pieza. Percibió hasta el más leve de sus movimientos, las largas manos rebeldes, la cabeza brillante y lenta, la inclinación apasionada del cuerpo vivo, las largas piernas de tibias duras y rodillas como la pierna blanca, sobre cuyos muslos apoyaba la caja frágil, como a otro cuerpo dócil en que se gozara equivocadamente y sin límites.-

:: “Algo se aproxima” de Juan José Saer (Cuentos reunidos En la Zona, 1957-60).-
::  fotografía de  Sophie Bassouls.-

1.11.10

LA HERIDA ABIERTA DE SU BOCA


Dans le fond des forêts votre image me suit
Jean Racine

  

Una pantera macho me ronda, me persigue:
Un día de estos al fin me matará.
Su avidez ha encendido los bosques,
Su incesante merodeo es más altivo que el sol.
Más suave, más delicado se desliza su paso,
Avanzando, avanzando siempre a mis espaldas.
Desde la esquelética cicuta, los grajos graznan estrago:
La caza ha comenzado; la trampa, funcionado.
Arañada por las espinas, ojerosa y exhausta,
Atravieso penosamente las rocas, el blanco y ardiente
Mediodía. En la roja red de sus venas,
¿Qué clase de fuego fluye, qué clase de sed despierta?

La pantera, insaciable, escudriña la tierra
Condenada por nuestro ancestral delito,
Gimiendo: sangre, dejad que corra la sangre.
La carne ha de saciar la herida abierta de su boca.
Afilados, los desgarradores dientes; suave
La quemante furia de su pelaje; sus besos agostan,
Dan sed; cada una de sus zarpas es una zarza;
El hado funesto consuma ese apetito.
En la estela de este felino feroz,
Ardiendo como antorchas para su dicha,
Carbonizadas y destrozadas, yacen las mujeres,
Convertidas en la carnaza de su cuerpo voraz.

Ahora las colinas incuban, engendran una sombra
De amenaza. La medianoche ensombrece el tórrido soto;
El negro depredador, impulsado por el amor
A las gráciles piernas, prosigue a mi ritmo.
Tras los enmarañados matorrales de mis ojos
Acecha el ágil; en la emboscada de los sueños,
Brillan esas garras que rasgan la carne,
Y, hambrientos, hambrientos, esos muslos recios.
Su ardor me engatusa, prende los árboles,
Y yo huyo corriendo con la piel en llamas.
¿Qué bonanza, qué frescor puede envolverme
Cuando el hierro candente de su mirada me marca?

Yo le arrojo mi corazón para detener su avance,
Para apagar su sed malgasto mi sangre, porque
Él lo devora todo y, en su ansia, continúa buscando comida,
Exigiendo un sacrificio absoluto. Su voz
Me acecha, me embruja, me induce al trance,
El bosque destripado se derrumba hecho cenizas;
Aterrada por un anhelo secreto, esquivo
Corriendo el asalto de su radiación.
Tras entrar en la torre de mis temores,
Cierro las puertas a esa oscura culpa,
Las atranco, una tras otra las atranco.
Mi pulso se acelera, la sangre retumba en mis oídos:

Las pisadas de la pantera lamen los peldaños,
Subiendo, subiendo las escaleras.

* * *

 There is a panther stalks me down: /One day I'll have my death of him; / His greed has set the woods aflame, / He prowls more lordly than the sun. / Most soft, most suavely glides that step, / Advancing always at my back; / From gaunt hemlock, rooks croak havoc: / The hunt is on, and sprung the trap. / Flayed by thorns I trek the rocks, / Haggard through the hot white noon. / Along red network of his veins / What fires run, what craving wakes? // Insatiate, he ransacks the land / Condemned by our ancestral fault, / Crying: blood, let blood be spilt; / Meat must glut his mouth's raw wound. / Keen the rending teeth and sweet / The singeing fury of his fur; / His kisses parch, each paw's a briar, / Doom consummates that appetite. / In the wake of this fierce cat, / Kindled like torches for his joy, / Charred and ravened women lie, / Become his starving body's bait. // Now hills hatch menace, spawning shade / Midnight cloaks the sultry grove; / The black marauder, hauled by love/ On fluent haunches, keeps my speed. / Behind snarled thickets of my eyes / Lurks the lithe one; in dreams' ambush / Bright those claws that mar the flesh / And hungry, hungry, those taut thighs. / His ardor snares me, lights the trees, / And I run flaring in my skin; / What lull, what cool can lap me in / When burns and brands that yellow gaze?// I hurl my heart to halt his pace, / To quench his thirst I squander blood; / He eats, and still his need seeks food, / Compels a total sacrifice. / His voice way lays me, spells a trance, / The gutted forest falls to ash; / Appalled by secretwant, I rush / From such assault of radiance. / Entering the tower of my fears, / I shut my doors on that dark guilt, / I bolt the door, each door I bolt. / Blood quickens, gonging in my ears: // The panther's tread is on the stairs, / Coming up and up the stairs.

:: Pursuit [Persecución] de Sylvia Plath (1956).-
:: Melencolía I de Albrecth Durër (1514).-