30.1.11

DE CETTE APRÈS-MIDI QUI N'A JAMAIS DE FIN!

El universo es igual a su vasto apetito. 
A Maxime du Camp
VII.

¡Sabiduría amarga la que brota del viaje!
Monótono y pequeño el mundo recorrido
hoy, mañana, ayer, siempre nos devuelve nuesta imagen;
Un oasis de horror en un desierto de aburrimiento!

¿Partimos? ¿Nos quedamos? ¡Quédate si es tu sino!
Parte, si quieres; éste corre, aquel se agazapa,
Para engañar ese enemigo vigilante y funesto,
¡El Tiempo! –Hay corredor siniestro que se le escapa,

como nuestros apóstoles, como el Judio errante:
A quien nada basta, ni vagón ni navío,
Para huir de este retiro infame; y aun hay otros
Que saben matarlo sin abandonar su cuna.

Cuando, finalmente, él ponga su planta sobre nuestro espinazo,
Podremos esperar y clamar: ¡Adelante!
Lo mismo que otras veces, cuando zarpamos para la China,
Con la mirada hacia lo lejos y los cabellos al viento,

Nos embarcaremos sobre el mar de las Tinieblas
Con el corazón gozoso del joven pasajero.
Escucháis esas voces, embelesadoras y fúnebres,
Que cantan: "¡Por aquí! vosotros que queréis saborear

¡El Loto perfumado! Es aquí donde se cosechan
Los frutos milagrosos que vuestro corazón apetece;
Acudid a embriagaros con la dulzura extraña
De esta siesta que jamás tiene fin!"

Por el acento familiar barruntamos al espectro;
Nuestros Pilades, allá, nos tienden sus brazos.
"¡Para refrescar tu corazón boga hacia tu Electra!"
Dice aquella a la que en otros días besábamos las rodillas.


* * *
VII.
À Maxime du Camp//Amer savoir, celui qu'on tire du voyage!/ Le monde, monotone et petit, aujourd'hui,/ Hier, demain, toujours, nous fait voir notre image: / Une oasis d'horreur dans un désert d'ennui!// Faut-il partir? rester? Si tu peux rester, reste;/ Pars, s'il le faut. L'un court, et l'autre se tapit/ Pour tromper l'ennemi vigilant et funeste,/ Le Temps! Il est, hélas! des coureurs sans répit,// Comme le Juif errant et comme les apôtres,/ À qui rien ne suffit, ni wagon ni vaisseau,/ Pour fuir ce rétiaire infâme; il en est d'autres/ Qui savent le tuer sans quitter leur berceau.// Lorsque enfin il mettra le pied sur notre échine,/ Nous pourrons espérer et crier: En avant!/ De même qu'autrefois nous partions pour la Chine,/ Les yeux fixés au large et les cheveux au vent,// Nous nous embarquerons sur la mer des Ténèbres/ Avec le coeur joyeux d'un jeune passager./ Entendez-vous ces voix charmantes et funèbres,/ Qui chantent: «Par ici vous qui voulez manger// Le Lotus parfumé! c'est ici qu'on vendange/ Les fruits miraculeux dont votre coeur a faim;/ Venez vous enivrer de la douceur étrange// De cette après-midi qui n'a jamais de fin!»// À l'accent familier nous devinons le spectre;/ Nos Pylades là-bas tendent leurs bras vers nous./ «Pour rafraîchir ton coeur nage vers ton Electre!»/ Dit celle dont jadis nous baisions les genoux.

:: Le voyage [El viaje] de Charles Baudeleire (1861).-
:: Imagen: cubierta de Les Fleurs du Mal (1900).-

26.1.11

ACERO DE ESTA LUZ

Vengo a valerte con mi acero y mi persona
Calderón 






Vuelvo a pintar las flores del mi juventud
vuelvo a ver el amanecer
sin temor
y nunca nadie podrá decirme éstas no son horas
veo amanecer como una mujer no como una joven temerosa
de la ley tu ley
El acero de esta luz para una mujer sola
que no debe temer sino decidir


:: "Vuelvo a pintar" en La ley tu ley de Juana Bignozzi (2000).-
:: Imagen: Trame alterée de Julio Le Parc (1965).-

24.1.11

IRREALIDAD

A M. bondad, extranjería, irrealidad.


Cuasiestelar.
Repercute el viento las frondosas cumbres del despertar,
y agita la cebada sangrante, desde tu pleura hasta mi boca
como espuma fresca, recién cortada.
Nuestra desnudez transcrece, lo breve del sueño se despoja
y retrae tu pelo al instante mismo en que lo deja caer, negro.
Deseo despertar y que nada despierte. 
Es la atmósfera borrosa e irreal
la meseta en la que tu vientre me abriga,
la condición en la que sobre vos soy un baile somnoliento.
Un cardumen de lenguas y sonetos en parte.
El fin de la oscuridad es siempre su persistencia.
La cálida recepción que me cifra tu espalda astillada
me enrosco, me doblo, me duplico, beso, raspo, duelo…
Fijo el fondo, los ojos, descreo.
Te miro.
Tu risa durmiente es demasiado blanca, demasiado cómplice.
Tomo la vida eterna... tomo digo, el borde de tus labios para abrirlos.
Abrir… la boca y la lengua, y el paladar se vuelve despacio espacio,
la fórmula espacial del deseo y el campo insular la irrealidad.
Un río que pasa, una vida, un sueño desvelado,
y el sueño es irrealidad como la vida,
irreal como el río que pasa y dice ser la vida de un sueño.
Cuasiestelar.
La velocidad y la profundidad son antagonismo irresuelto.
Quiero danzar en la vertiente del corazón hasta que escarpe,
por ello lo hago, aprieto hasta que truena el último de tus gemidos
y esa lágrima deja de ser lágrima y se vuelve lluvia de verano.
Tempestad.
Rebalsa, derrumba, inunda, corroe, me arrastra.
Realmente ¿no sé qué pasa?, lo juro.
Siento que la eternidad se mantiene en sus límites,
me voy de mí e intento llevarte.
Lo es, es necesario irrealmente morir.
Posible sí, que el agua me mate cuando sueño que despiertas.
Cuasiestelar.

:: Imagen: To be or not to be. Is that the question? óleo de Martín Riwnyj (1999).-

20.1.11

QUE SE ATREVA

Whoever you are, I have always depended 
on the kindness of strangers
Tennessee Williams
                                                                                                                      


Qué mozo tan vivaz me dio más placer
de todos los que yacieron conmigo?
Respondo que di mi alma
y amé sufriendo
pero tuve gran placer con un mozo
al que amé fisicamente

Saliendo furibunda de sus brazos
reí al pensar que en su pasión
imaginó que yo entregaba un alma
con sólo rozarse nuestro cuerpos,
y reí sobre su pecho al pensar
que tanto da una bestia a otra bestia.

Di lo que otras mujeres dieron
al salir de sus ropas,
pero cuando esta alma, fuera del cuerpo,
desnuda vaya a los desnudos
aquel que halle hallará en ella
lo que que ningún otro sabe

Y dará la suya y tomará la suya
e imperará por derecho propio;
y aunque amó sufriendo
tan cercano y apretándose tanto
no hay una sola ave diurna que se atreva
a apagar ese deleite.

*  *  *

What lively lad most pleasured me/ Of all that with me lay?/ I answer that I gave my soul/ And loved in misery,/ But had great pleasure with a lad/ That I loved bodily.// Flinging from his arms I laughed/ To think his passion such/ He fancied that I gave a soul/ Did but our bodies touch,/ And laughed upon his breast to think/ Beast gave beast as much.// I gave what other women gave/That stepped out of their clothes./But when this soul, its body off,/ Naked to naked goes,/ He it has found shall find therein/ What none other knows,// And give his own and take his own/ And rule in his own right;/ And though it loved in misery/ Close and cling so tight,/ There's not a bird of day that dare/ Extinguish that delight.

:: A woman  young and old. IX. A last confession [Una  mujer joven y vieja. XI. Confesión última] de William Butler Yeats (1933).-
:: Seascape Study with Rain Cloud óleo de John Constable (1827).-

3.1.11

ABRIR LA BOCA

El Wist no ha tenido lugar




Yo, ¿quién soy?
Yo, que me pregunto quién soy, miro mi mano, esta mano, y la pluma que sostiene esta mano, y la letra apretada y aún firme que traza, con la pluma, esta mano, en las hojas de un cuaderno de tapas rojas.
Miro la mesa en la que apoyé el cuaderno de tapas rojas, y miro, en la mesa, un tintero con base de piedra, y la vela, gruesa, que alumbra el cuaderno, la mesa y, creo, mi frente, mi boca y la mano que escribe. Y una silla vacía, del otro lado de la mesa, entre la vela y yo.
¿Qué soy? ¿Un actor que levanta sus ojos de un cuaderno de tapas rojas, y mira la transparente penumbra de una habitación sin ventanas, de techo alto, y que sugiere, desde ese escenario, al público que lo contempla, que el invierno llegó a la ciudad? (A la izquierda del escenario, un catre de soldado. A los pies del catre de soldado –para que yo no olvide, sea yo quien sea–, una manta color humo, limpia, doblada con prolijidad. En la cabecera del catre de soldado, enrollada, una capa azul, que huele a bosta y sangre. Entre la manta y la capa, un tablero de ajedrez: las treinta y dos piezas del juego son de peltre. El rey blanco y el rey negro parecen muy altos y muy encorvados, como si hubieran cargado un mundo sobre sus espaldas. Tienen cara, supongo, porque están encapuchados.)
¿Soy un actor que, mudo, mira, desde el escenario, al público que lo contempla, y se ríe? (Sea quien sea el que está en el escenario, no habla. Se ríe sin abrir la boca, sin mover la lengua, y la risa que le sacude el vientre suena como un cajón que se cierra). ¿De qué ríe el que está en el escenario, sea quien sea el que está en el escenario?
¿Soy un actor que escribe que se ríe de él y de las vidas que vivió: que se ríe de la historia –un escenario tan irreal como el que él, ahora, ocupa– y de los hombres que lo cruzan, de los papeles que encarnan y de los que renuncian a encarnar? ¿De las marionetas que proliferan tenaces en el escenario de la historia, y que mastican ceniza? (Se ríe, sea quien sea el que se ríe, sin abrir la boca, sin mover la lengua, y la risa suena en su vientre como un cajón que se cierra: acaba de escribir marionetas, acaba de escribir, por segunda vez, escenario, y marionetas y escenario proponen una metáfora ultrajada por el uso y la trivialidad.)
¿Soy el público que contempla a un actor mudo, y que le devuelve, con las simetrías implacables de un espejo, sus representaciones; y que, sin embargo, a veces celebra la risa de viejo ventrilocuo que le emerge –espasmódica, sigilosa y fría– del centro del cuerpo?
Yo, ¿quién soy?



:: La revolución es un sueño eterno de Andrés Rivera (1998).-
:: Pintura de Carlos Alonso (s/d).-