24.2.11

DORMÍA EN LOS LABIOS

A P., Unbound...



CUARTO ESPÍRITU

Yo dormía en los labios de un poeta,
soñando como alumno del amor
al ritmo del sonido de su aliento.
Él no busca ni encuentra dicha humana,
se nutre de los besos de las formas
que habitan los espacios de la mente.
Observa, desde el alba a las tinieblas,
el reflejo del sol en los pantanos
que en la hiedra ilumina a las abejas;
y no ve ni se fija en lo que son;
pero de ellas él puede crear formas
incluso más reales que los hombres,
¡criaturas de la inmortalidad!
Una de ellas me vino a despertar,
y he venido corriendo a socorrerte.

*

FOURTH SPIRIT
On a poet's lips I slept/ Dreaming like a love-adept/ In the sound his breathing kept;/ Nor seeks nor finds he mortal blisses,/ But feeds on the aërial kisses/ Of shapes that haunt thought's wildernesses./ He will watch from dawn to gloom/ The lake-reflected sun illume/ The yellow bees in the ivy-bloom,/ Nor heed nor see what things they be;/ But from these create he can/ Forms more real than living man,/ Nurslings of immortality!/ One of these awakened me,/ And I sped to succor thee.

:: Prometheus Unbound [Prometeo liberado] de Percy Bysshe Shelley (1820).-
:: Save, óleo de James Rosenquist (1964).-

14.2.11

HEREJÍA

La revolución es radical. Está pasando todavía por el purgatorio.
K. MARX

– El socialismo, es la impaciencia. Sí, la impaciencia. Una  rabia del presente […]
– Ves, muchos de entre nosotros jamás han podido aprender el arte de la espera. La herejía también es una forma de  impaciencia”.

*

– Le socialisme, c'est l'impatience. Oui, l'impatience. Un rage du présent. (...)
– Vois-tu beaucoup d'entre nous n'ont jamais pu apprende l'art de l'attente. La hérésie aussi est une forme d'impatience.

:: Éprueves [Pruebas] de George Steiner (1992).-
:: Imagen: Plaza Tahir de El Cairo durante el levantamiento de febrero.- 

6.2.11

LA LUZ DEL DÍA NACIENTE Y EL SOL

Un acto de desmesura por el amor/amistad




Libres ya de toda inquietud, se apresuraron a marchar al campo. Pero en el momento que salían de debajo de la bóveda en su enramado asilo, se ofreció  a sus ojos de improviso en todo su esplendor la luz del día naciente y del sol, apenas elevado, que desfloraba con las ruedas de su carro la extremidad del Océano, y lanzaba paralelamente sobre la tierra sus rayos cubiertos de rocío, iluminando en una vasta extensión todo el Oriente del Paraíso y las afortunadas llanuras del Edén; se inclinaron profundamente, adoraron, y dieron principio a sus habituales oraciones, que elevaban al cielo cada mañana, pero variando siempre la expresión de sus votos; porque no carecían de un variado estilo ni de un santo entusiasmo para adorar en su creador, por medios de justos acordes, cantados o pronunciados sin preparación alguna. Una rápida elocuencia manaba de sus labios, ya en prosa, ya en versos numerosos tan llenos de armonía, que no tenían necesidad de laud ni de arpa para aumentar su dulzura. 


:: Paradise Lost [El Paraíso Perdido], Libro V, poema de John Milton (1667).-
:: La Chute des Anges de Lucien Clergue.-