30.3.11

LA REALIDAD SE PONE DE PIE

Las cosas de la guerra son transitorias ver lo que hay 
y estar dispuesto a verlo desaparecer.-




— Hubo veces en que no existía mapa que coincidiese con la realidad que tratábamos de crear.
— ¿Qué realidad?
— Es algo que hacemos cada vez que pestañamos. La percepción humana es una saga de realidad creada. Pero nosotros estábamos creado entes más allá de los límites pactados del reconocimiento y la interpretación. Mentir es necesario. El Estado tiene que mentir. No hay mentira en la guerra ni preparación en la guerra que no pueda defenderse. Nosotros fuimos más allá. Tratamos de crear nuevas realidades de la noche a la mañana, cuidados conjuntos de mundos parecidos a eslóganes publicitarios en lo tocante a la recordabilidad y la repetitividad. Eran mundos que acabarían generando imágenes y haciéndose tridimensionales. La realidad se pone de pie, anda, se agacha, se acuclilla. Menos cuando no.


:: Point Omega de Don DeLillo (2010).-

23.3.11

SE OBSTINA

Que nos sea permitido de cuando en cuando
llorar y soñar sobre un libro.-


Este hombre está ocupado con un problema
al que vuelve como una mosca:
todas esas cosas opuestas, el querría
que se tocaran
al menos.

Él querria que ese Dios que las ha hecho
justamente en medio de ellas se detenga
este hombre que infinitamente se obstina,
es el poeta.

Cet homme est ocuppé d’un problème/ auquel il revient comme une mouche:/ toutes ces choses opposées, il voudrait/ qu’elles se touchent/ quand même.//  Il voudrait que ce Dieu qui les a faites/ tout just au milieu d’elles s’arrête—,/ cet homme que infinitament s’entenênte,/ c’est le poéte.


:: "Este hombre está ocupado con un problema" en Poèmes français [Poemas franceses] de Rainer Maria Rilke (1899-1926).-
:: Danae de Aguste Rodin (1885-1889).-

15.3.11

LA OSCURIDAD DE LOS TRABAJOS


Marchand, de la noche a la mañana se ve sepultado por cientos de novelas inéditas. Primero decide postergar su libro. Luego decide abandonar sus pretensiones literarias (al menos, la práctica, si no la pasión) y dedicarse a la carrera de otros escritores. Se ve a sí mismo como un médico en un leprosario de la India, como un monje entregado a una causa superior.
Lee manuscritos, mantiene largas entrevistas con los autores, los aconseja […].  Las otras imperceptibles van engrosando una colección de manuscritos inéditos que Marchand guarda celosamente en su casa. Entre esos manuscritos ajenos, su novela El Bibliotecario, inconclusa y perfectamente mecanografiada, bien encuadernada, una belleza entre originales manoseados, borroneados, arrugados y sucios; un manuscrito hembra entre manuscritos machos. Marchand sueña que en una noche mágica e interminable los manuscritos rechazados hacen el amor de todas las maneras posibles con su manuscrito postergado: lo sodomizan, lo violan bucal y genitalmente, se corren en su pelo, en su cuello, en sus orejas, en sus axilas, etc., pero al llegar el amanecer su manuscrito no ha sido fecundado, es estéril. En esa esterilidad, cree Marchand, reside su valor de obra única, su imán [...]. Su prestigio en la editorial, como no podría ser menos, va en aumento. Ha recomendado la publicación  un joven escritor que es el éxito de la temporada. Marchand sabe que por ese a quien ha dejado respirar hay cinco que soportan como él (con el mejor Marchand, el más improbable) la falta de aire, la oscuridad de los trabajos laberínticos.

:: Los sinsabores del verdadero policía, póstumo de Roberto Bolaño (2011).-
:: "Manuscrito B", Manuscritos de Francia de Leonardo Da Vinci (1487-1489).- 

12.3.11

LA MAQUINARIA ACEITADA

En sus remotas páginas está escrito
que los animales se dividen en (a)…
BORGES

¿Cómo transformar el texto que escribo –como se transforma el amor sádico, en el cuerpo del otro– en objeto? ¿Cómo envolverlo con otro texto que lo juzgue, lo fije,  lo objetive, sin que este nuevo texto en una veloz subordinada, quede a su vez envuelto, fijado? Escribo. Escribo que escribo…: distanciándome del acto primero –del que arbitrariamente  se designa como primero– por otro de su misma naturaleza que lo reifica y circunscribe y que a su vez queda circunscrito: este proceso de envolvimiento, de espiral mareante, está marcado por el mismo coeficiente de infinitud y recurrencia que marca –y genera– la numeración, el lenguaje y la locura. Suponer, más allá del instante en que se formulan el pensamiento y su enunciación, la existencia de un lenguaje-objeto y de un metalenguaje, conceder a estos opuesto una vida menos efímera, participa de la misma voluntad irrisoria o ingenua, que pretende detener, la combinatoria aburrida e incesante de las palabras, la maquinaria aceitada, perfectamente eficiente, del delirio.

:: “Los instrumentos del corte” en El Grafógrafo de Severo Sarduy (1973).-

11.3.11

UNA NUBE QUE SE ESTREMECE POR DENTRO


Hombres de a pie seguimos cabalgando.-



Brun estiró las piernas, bostezó y volvió a sacudirse los borceguíes con la fusta: hacía más de una hora que esperaba allí sentado, y no sólo se había sacudido los borceguíes hasta que le dolieron las pantorrillas sino que también se había arrancado las costras de barro de las suelas. Hasta había tenido tiempo para castigar reflexivamente dos toscas que había elegido: una que parecía un cigarro "Avanti", con el mismo color y la misma forma, y otra que no era nada más que una bolita y que rodaba entre sus pies. De vez en cuando se marcaba un largo silencio después de esos "¡crann!" que retumbaban del otro lado de la loma donde se extendían los nidales de los patos shacks. Cada silencio no era un descanso donde él se pudiera tumbar sobre la espalda dejando que el sol le calentara la ropa. Él sabía que cada silencio era una pausa. Nada más. Más largo el silencio, mejor puntería, más certero el tiro. Apretar los dientes, no respirar y que el índice de las carabinas quedara sobre algún pecho. 0, no. Mejor sobre algún vientre. Porque matar era como violar a alguien. Algo bueno. Y hasta gustaba: había que correr, se podía gritar, se sudaba y después se sentía hambre. Y esa especie de polvareda temblorosa que con cada estampido se levantaba unos metros del suelo y se volvía a achatar sobre la loma, podía ser una manga de langostas. Es decir: una nube que se estremece por dentro y se desplaza oscureciéndose por partes, como una gigantesca madrépora.

:: Los dueños de la tierra de David Viñas (1958).- 
:: Lector a orillas del Parána de Guillermo Roux (1986).-

8.3.11

NOCHES ENTERAS

Por ese instante frágil en que todo era posible.-
GENET


¿Por qué noches enteras de insomnio duran un instante, lleno de inagotable alegría y felicidad, y cuando en su ventana brilla el alba con su rayo de color rosa iluminando al amanecer la sombría habitación con luz incierta y fantástica, como ocurre en nuestras casas de San Petersburgo, nuestro soñador, fatigado y agotado, se deja caer sobre la cama para quedarse dormido con el alma presa de éxtasis por la enfermiza exaltación de su espíritu y el dulce y agotador dolor de su corazón? Sí, Nástenka, nuestro héroe le hace involuntariamente creer a uno que una pasión verdadera y genuina le atormenta el alma, cree que hay algo vivo, tangible, en sus sueños incorpóreos.

:: Belye Nochi [Noches blancas] de Fiódor M. Dostoievsky (1848).-
:: Clair de lune óleo de Edward Munch (1893).-

1.3.11

NACIDO DE LA LITERATURA

¿Por qué durar es mejor que arder?
RB 


Esta mañana debo escribir con mucha urgencia una carta “importante” –de la que depende el éxito de cierto negocio–; pero yo escribo en su lugar una carta de amor  –que no envío. Abandono gozosamente tares monótonas, escrúpulos razonables, conductas reactivas, impuestas por el mundo, en provecho de una tarea inútil, surgida de un Deber resplandeciente: el  Deber Amoroso. Hago discretamente cosas  locas, soy el único testigo de mi locura. Lo que el amor desnuda en mí es la energía. Todo lo que hago tiene un sentido (pues puedo vivir sin quejarme), pero en ese sentido es una finalidad inasequible: no es más que el sentido de mi fuerza. Las inflexiones dolientes, culpables, tristes, todo lo reactivo de mi vida cotidiana se revierte. Werther alaba su propia tensión [1], que él afirma, frente a la simpleza de Alberto. Nacido de la literatura, no pudiendo hablar sino con la ayuda de esos códigos usados, estoy no obstante solo con mi fuerza, consagrado a mi propia filosofía.
[1] WERTHER: “¡Oh Querido mío!, si tensar todo el ser es dar prueba de fuerza, ¿por qué tan gran tensión sería debilidad? [Goethe, 1774]
:: 2, “Lo Intratable”, de Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes (1977).-
:: Amour et barbelés” –el amor bajo la Ocupación, Jardin des Tuileries  Robert Dosnieau (1944).-