30.6.11

DISPONÍA LA PIEL

Da espacio a tu deseo.-
La Celestina (Acto VI) DE ROJAS


Audubon perfeccionó un nuevo método para
dibujar pájaros que declaró suyo.
Al pie de cada acuarela escribía “tomado del natural”,
lo que significaba que abatía los pájaros

y se los llevaba a casa para disecarlos y pintarlos.
Dado que odiaba las formas inmutables
de la taxidermia tradicional

construía armaduras flexibles de madera y
alambre
sobre las que disponía la piel y las plumas del pájaro
–o en ocasiones

pájaros totalmente destripados–
en poses animadas.
No sólo el armazón de alambre era nuevo, sino también la iluminación.

Los colores de Audubon se sumergen en tu retina
como un reflector
rastreando el cerebro de arriba abajo

hasta que apartas la mirada.
Y acabas apartándola.
No hay nada que ver.

Puedes pasarte el día mirando estas formas
verdaderas y no ver el pájaro.
Audubon concibe la luz como una ausencia de oscuridad,
la verdad como una ausencia de desconocimiento.


Es lo contrario a un día apacible en Hokusai.
Imaginemos que Hokusai hubiera abatido y
rearmado 219 leones
y luego hubiera prohibido a su propio pincel pintar la sombra.
     
“Somos lo que logramos hacer de nosotros mismos”, Audubon declaró a su esposa
 durante su cortejo
En los salones de París y Edimburgo

donde recaló para vender su nuevo estilo
este francés nacido en Haití
se hizo iluminar
 
como un noble rústico americano
desplegado en las poses impolutas del Gran Naturalista.
Le amaban
     
por el “frenesí y el éxtasis”
de la genuina realidad americana, especialmente
en la segunda (y más barata) edición en octavo (Birds of America, 1844). 

:: "Audubon" en Men in the off hours de Anne Carson (2000).-
:: Obra de Santiago Calatrava.-

21.6.11

ILUMINARNOS PARA SIEMPRE

El día se vuelve noche,
polvo es el sol,
el estruendo se lleva todo.-



En la noche de todos algo mío nada más
La visión perfecta
De tu cara en un instante de luz
Como nadie te ha visto ni te verá.


Por desgracia se llama instante
A lo que no regresa.


Debería ser perpetua esa visión,
Debería
Iluminarnos para siempre.


:: "En la noche de todos" en  Siglo pasado (desenlace) de José Emilio Pacheco (1999-2000).-
:: L'Épure de Júlio Pomar (1977).-

11.6.11

EL TIEMPO ESTABA PREPARÁNDOSE

A Demian por Tununa y otras literaturas


L'amour est un oiseau rebelle
que nul ne peut apprivoiser,
BIZET

Su llegada era un punto en el tiempo que se había iniciado días, semanas, meses antes –ya no sabía qué medidas ponerle al decurso desde que lo había conocido– y a ella le parecía vivir en una larga estación en la que los climas se sucedían unos a otros aprovechando súbitos florecimientos, inesperadas decadencias, como si nacer y marchitarse no tuvieran temporada propia sino que se dieran del mismo modo en que se dan los estados de ánimo, sin control ni sistema. Antes de que llegara, la esperanza de verlo aparecer a cada instante por la puerta marcaba el sucederse de las horas. Noche y día el mismo desvelo y una languidez progresiva que había empezado a marcarle ojeras y que nublaba sus ojos con un  velo de incertidumbre. Todo el tiempo estaba preparándose para el encuentro. Desde la mañana, durante la noche, en largas siestas, ese estado, que incluía todas las estaciones le obligaba a quitarse la ropa presa de intensos calores, a protegerse bajo espesas cobijas del frío que la recorría con sus agujas desde los pies hasta la cabeza; la sacudía sin piedad con tormentas del físico y ventiscas del corazón frente a las que  no tenía defensas y cuyos efectos, muchas veces, no podía controlar con el bálsamo de su imagen evocada, ni con las expectativas de felicidad que su aparición le provocaba: amor que no le daba tregua y que por sus señales parecía más un descalabro del alma y una anomalía del cuerpo que ese tan mentado sentimiento que acerca a los seres para cerrarse en una sombra.-


:: “Amor delirante” en Canon de alcoba de Tununa Mercado (1988).-
:: Pintura de Egon Schiele.-

3.6.11

EL BARCO DEL AMANECER


Despierta: ya retorna el plateado crepúsculo
que asoma por la playa de las orillas de la oscuridad.
El barco del amanecer se incendia
encallado en los bordes de Oriente.

Despierta: ya se rompe la bóveda de las sombras,
derrama por los suelos se extiende.
El traje de la noche hecho harapos
rompe la tierra guarecida bajo el cielo.

Vamos, muchacho, arriba se hace tarde.
Oye, suena el tambor de la mañana.
En las rutas vacías un clamor:
«¿Quién marcha más allá de las colinas?»

Las ciudades, los campos se engalanan
con faros y toques de campanario.
Nunca un muchacho que pisaba sobre cuero
vivió para que otros festejasen su corazón.

Vamos que quien es un jergón incómodo
recibe la luz del sol nunca prospera:
La luz inerte del alba en la cama
no debe recibirla un hombre vivo.

La sangre es vagabunda, no es arcilla.
El aliento es un don perecedero.
Vamos, muchachos, cuando el viaje acabe
tendrás para dormir tiempo de sobra.

* * *

Wake: the silver dusk returning/ Up the beach of darkness brims,/ And the ship of sunrise burning/ Strands upon the eastern rims.// Wake: the vaulted shadow shatters,/ Trampled to the floor it spanned,/ And the tent of night in tatters/ Straws the sky-pavilioned land.// Up, lad, up, ’tis late for lying:/ Hear the drums of morning play;/ Hark, the empty highways crying/ ‘Who’ll beyond the hills away?’// Towns and countries woo together,/ Forelands beacon, belfries call;/ Never lad that trod on leather/ Lived to feast his heart with all.// Up, lad: thews that lie and cumber/ Sunlit pallets never thrive;/ Morns abed and daylight slumber/ Were not meant for man alive.// Clay lies still, but blood’s a rover;/ Breath’s a ware that will not keep./ Up, lad: when the journey’s over/ There’ll be time enough to sleep.

:: “Reveille” en A Shropshire Lad de A. E. Housman (1896).-