31.8.11

NADAN POR EL AIRE

L'Eternité, l'Eternité, toujours recommencée.-


Hombre que miras al mar,
Privando de la vista a otros que tienen tanto derecho
como tú,
pararse en medio de algo es humano,
pero no puedes pararte en medio de esto;
el mar nada tiene que ofrecer salvo la tumba bien cavada.
Los pinos erguidos en fila, cada cual con un garfio verde esmeralda
en la copa,
parcos como su entorno, nada dicen;
la represión, empero, no es el rasgo más obvio del
mar;
el mar es un coleccionista, listo para devolver una mirada rapaz.
Otros, no solo tú, han portado esa mirada
cuya expresión ya no es protesta; los peces
ya nos los indagan
pues su huesos no duraron:
los hombres arrojan las redes, ignorando
que profanan una tumba
y se alejan veloces las quillas filosas moviéndose al unísono
cual patas de araña de mar, como si la muerte
no existiera.
Las ondas progresan entre sí en una falange
bellas bajo redes de espuma
y se esfuman sin pausa mientras el mar cruje dentro y fuera  de las
algas;
Los pájaros nadan por el aire a gran velocidad, emitiendo sus graznidos
habituales
la caparazón de tortuga  roe el pie de los acantilados, moviéndose
debajo;
y el mar, bajo el latido de los faros y el ruido de la boyas
campaniles,
avanza como siempre, como si no fuera el mismo  mar en el cual
las cosas que arrojamos están condenadas a hundirse
en el cual si giran y dan vueltas no es con voluntad
ni por conciencia.-
·         
* * *


Man looking into the sea,
taking the view from those who have as much right to it as
           you have to it yourself,
it is human nature to stand in the middle of a thing,
but you cannot stand in the middle of this;
the sea has nothing to give but a well excavated grave.
The firs stand in a procession, each with an emerald turkey-
           foot at the top,
reserved as their contours, saying nothing;
repression, however, is not the most obvious characteristic of
           the sea;
the sea is a collector, quick to return a rapacious look.
There are others besides you who have worn that look --
whose expression is no longer a protest; the fish no longer
           investigate them
for their bones have not lasted:
men lower nets, unconscious of the fact that they are
           desecrating a grave,
and row quickly away -- the blades of the oars
moving together like the feet of water-spiders as if there were
           no such thing as death.
The wrinkles progress among themselves in a phalanx -- beautiful
           under networks of foam,
and fade breathlessly while the sea rustles in and out of the
           seaweed;
the birds swim throught the air at top speed, emitting cat-calls
           as heretofore --
the tortoise-shell scourges about the feet of the cliffs, in motion
           beneath them;
and the ocean, under the pulsation of lighthouses and noise of
           bell-buoys,
advances as usual, looking as if it were not that ocean in which
           dropped things are bound to sink --
in which if they turn and twist, it is neither with volition nor
           consciousness.-

:: “A grave” [Una tumba] en  Observations de  Marianne Moore (1924).-
:: Fotografía de Margaret Bourke-White.-

26.8.11

LA CABEZA VUELTA


El perro, estremeciéndose en todos sus músculos dio un salto hacia atrás, con la lengua que se había convertido en un terror rígido y curvado dentro de la boca; retrocedió más y más, mientras ella avanzaba, y gañía también, adelantando, con su cabeza completamente vuelta de lado, enseñando los dientes y gañendo de igual manera. Acorralado en el ángulo más alejado, el perro se irguió sobre sus patas traseras como si quisiera evitar algo que lo angustiaba hasta tal punto que parecía querer despegarse del suelo; después se detuvo arañando de lado la pared, con las patas de delante alzadas, resbalando. Entonces con la cabeza gacha, arrastrando los bucles del flequillo por el polvo, ella se tiró contra su flanco. El perro soltó un aullido de dolor y mordió en dirección a ella, corriendo alrededor de ella, ladrando, y al saltarle a uno y otro lado, mantenía siempre la cabeza vuelta hacia ella, batiendo con la grupa la pared.
De pronto ella también se puso a ladrar, arrastrándose detrás de él… ladrando en un ataque de risa obscena y trágica. El perro, agachándose, empezó a correr con ella, cabeza contra cabeza, como si quisiera rodearla, con un paso lento y suave. Corría acá y allá, gimiendo desde lo más profundo de su garganta, y ella le mostraba los dientes y gemía con él; gimiendo a intervalos cada vez más breves, avanzando cabeza contra cabeza, hasta que ella se rindió, y se echó al suelo, con las manos a los costados, el rostro vuelto a un lado y sollozando; y entonces el perro también abandonó, y se quedó tendido, con los ojos inyectados de sangre, con la cabeza plana junto a las rodillas de ella.-

:: Nightwood [Bosque de la noche] de Djuna Barnes (1936).-
:: Robin with dog de Anna Nilsdotter Karlson.-   

24.8.11

LA LUZ SE INYECTÓ EN EL ACERO

En las profundidades del invierno finalmente aprendí 
que en mi interior habitaba un verano invencible.-
AC


[…] Sabía que era estúpido, que no iba a librarme del sol desplazándome un paso. Pero di un paso, un solo paso hacia adelante. Y esta vez, sin levantarse, el árabe sacó el cuchillo y me lo mostró bajo el sol. La luz se inyectó en el acero y era como una larga hoja centelleante que me alcanzara en la frente. En el mismo instante el sudor amontonado en las cejas corrió de golpe sobre mis párpados y los recubrió de un velo tibio y espeso. Tenía los ojos ciegos detrás de esa cortina de lágrimas y sal. No sentía más que los címbalos del sol sobre la frente e, indiscutiblemente, la refulgente lámina surgida del cuchillo, siempre delante de mí. La espada ardiente me roía las cejas y me penetraba los ojos doloridos. Entonces todo vaciló. El mar cargó un soplo espeso y ardiente. Me pareció que el cielo se abría en toda su extensión para dejar que lloviera fuego.  Todo mi ser se distendió y crispé la mano sobre el revólver. El gatillo cedió, toqué el vientre pulido de la culata y allí, con el ruido seco y ensordecedor,  todo comenzó. Sacudí el sudor y el sol. Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz. Entonces, tiré aún cuatro veces sobre su cuerpo inerte en el que las balas se hundían sin que se notara. Y era como cuatro breves golpes que daba a la puerta de la desgracia.-

·        
* * *
[…] Je savais que c'était stupide, que je ne me débarrasserais pas du soleil en me déplaçant d'un pas. Mais j'ai fait un pas, un seul pas en avant. Et cette fois, sans se soulever, l'Arabe a tiré son couteau qu'il m'a présenté dans le soleil. La lumière a giclé sur l'acier et c'était comme une longue lame étincelante qui m'atteignait au front. Au même instant, la sueur amassée dans mes sourcils a coulé d'un coup sur les paupières et les a recouvertes d'un voile tiède et épais. Mes yeux étaient aveuglés derrière ce rideau de larmes et de sel. Je ne sentais plus que les cymbales du soleil sur mon front et, indistinctement, la glaive éclatant jailli du couteau toujours  en face de moi. Cette épée brûlante rongeait mes cils et fouillait mes yeux douloureux. C'est alors que tout a vacillé. La mer a charrié un souffle épais et ardent. Il m'a semblé que le ciel s'ouvrait sur toute son étendue pour laisser pleuvoir du feu.  Tout mon être s'est tendu et j'ai crispé ma main sur le revolver. La gâchette a cédé, j'ai touché le ventre poli de la crosse et c'est là, dans le bruit à la fois sec et assourdissant, que tout a commencé. J'ai secoué la sueur et le soleil. J'ai compris que j'avais détruit l'équilibre du jour, le silence exceptionnel d'une plage où j'avais été heureux. Alors, j'ai tiré encore quatre fois sur un corps inerte où les balles s'enfonçaient sans qu'il y parût. Et c'était comme quatre coups brefs que je frappais sur la porte du malheur.-

:: L’Étranger [El extranjero] de Albert Camus (1942).-
:: Fotografía de Cristina García Rodero.-  

6.8.11

SEPARADO DEL CUERPO

De poco sirve que se anhele en el cielo
Si no se vuela con robustas alas.-
IBSEN


Para escribir la historia de la propia vida, por lo pronto es preciso haber vivido. No es, pues mi vida la que escribo.
Mas, al igual que un herido atacado por la gangrena corre a un anfiteatro para hacerse cortar el miembro podrido, y el médico que le amputa, tras envolver en un paño blanco el órgano separado del cuerpo, hace que circule de mano en mano por toda el aula, a fin de que los alumnos lo examinen, del mismo modo, si uno de los miembros de su vida ha resultado herido o gangrenado por una dolencia moral, puede desgajar esa porción propia, eliminarla del resto y procurar que circule a plena luz, para que las personas coetáneas  palpen y juzguen mal.
Habiendo padecido, en la flor de la edad, una enfermedad moral abominable, narraré lo que me sucedió durante tres años. Si el único afectado fuera yo, nada diría. Mas como existen muchos otros que sufren el mismo mal, a ellos me dirijo, sin saber muy bien si seré escuchado. En el supuesto que nadie tomara advertencia, al menos conseguiría con mis palabras este fruto: haberme curado mejor a mí mismo y, como el zorro atrapado en el cepo, aliviar la pata prisionera.-

:: La confession d’une enfant du siècle [La confesión de un niño del siglo] de Alfred de Musset (1836).-

3.8.11

LA PENUMBRA

old shadovy sound.-
KEATS


Por selva oscura

Un poema no es más
que una conversación en la penumbra
del horno viejo, cuando ya
todos se han ido, y cruje
afuera el hondo bosque; un poema

no es más que unas palabras
que uno ha querido, y cambian
de sitio con el tiempo, y ya
no son más que una mancha, una esperanza indecible;

un poema no es más
que la felicidad, que una conversación
en la penumbra, que todo
cuanto se ha ido, y ya
es silencio.

:: “No es más” de El oscuro esplendor de Eliseo Diego (1966).-