26.11.11

EL CUERPO TRANSPIRADO


Dolce e chiara è la notte e senza vento.-
La sera del dí di festa, 1826
G. LEOPARDI


Ahogándose en su pieza, sin lograr dormir entre esas cuatro paredes de solidez agobiante, el cuerpo transpirado por el colchón, que ardía como estufa a leña, la cabeza abombada, Tristán había salido a la puerta de la calle para respirar un poco de fresco. Y no había conseguido alivio hasta que, al mismo tiempo, había alzado los ojos por encima de las casas y repetido la frase, Dulce y clara es la noche, y sin viento… ¿Era él quien hablaba? Era él, era su voz, pero la frase venía de muy lejos, como si alguien se la dictara a través de inmensos espacios abiertos al sonido.  La noche había estado, noche cualquiera, sofocante, de pesadez casi brutal, y sólo ahora se le presentaba dulce y clara, y sin viento… Había padecido por la brisa esquiva y ahora sin viento congratulaba y consagraba la quietud. Así empezaban los poetas a escribir sus poemas, mirando el cielo estrellado y cambiándolo en palabras. Y las palabras transformaban en la noche, noche transfigurada. ¿Sería poeta? ¡Y sin saberlo! Dulce y clara en la noche, y sin viento

:: Después del día de fiesta de Griselda Gambaro (2005).-

22.11.11

INMÓVIL



Inmóvil estaba la noche, rígidas sus figuras en toda visibilidad cercana y lejana, encerrada en este espacio, encerrada en espacios  cada vez más amplios, extendida desde la inmediatez de lo asible a inmediatos  cada vez más amplios, por encima de las montañas y los mares, desplegada en continuo fluir hasta las inalcanzables bóvedas del sueño; pero este fluir, brotando del corazón, rompiendo en los límites de las bóvedas y volviendo a refluir en el corazón, acogía en sí onda de nostalgia tras onda de nostalgia, disolvía incluso la nostalgia de la nostalgia, detenía la cuna de las estrellas en su origen, vibrante en el crepúsculo, maternal; rodeada por los oscuros relámpagos de abajo, por los claros de arriba, separada en luz y tiniebla, en negrura y claridad, de doble color la nube, doble el origen, con bochorno de tormenta, sin sonido, sin espacio, sin tiempo  —¡oh abierta cueva de lo interior y lo exterior, oh que tanto atrae! —, así se abría la noche, estallaba el sueño del ser; mudos habían sido barridos el crepúsculo y la poesía, barrido su reino, quebradas las paredes de ecos del sueño, y escarnecido por las mudas voces del recuerdo, cargado de culpa y perdida la esperanza, cubierto por las ondas, llevado por las ondas, se hundía la enorme variedad de la vida en la mera nada. Se había hecho demasiado  tarde, ya sólo había huida; la nave estaba preparada, las anclas levadas; era demasiado tarde.-

:: Der Tod des Vergil [La muerte de Virgilio] de Hermann Broch (1945).-
:: Fotografía de Trent Parke.-

20.11.11

MÚSICA ABSURDA


D’une éternité sans jeunesse et 

d’une perfection sans brûlure.-



La música absurda comienza en las manos, en las rodillas, después la cabeza cruje, la música se afirma bajo los labios, su certidumbre penetra en la vertiente subterránea del rostro.

Ahora se dislocan las maqueterías faciales. Ahora se procede a extirpar la mirada.-

* * *
La musique saugrenue commence dans las mains, dans les genoux, pius c’est la tête qui craque, la musique s’affirme sous lèvres, sa certitude pénètre le versant souterrain du visage. // À present se disloquent les menuiseries faciales. À present l’on procède à l’arrachement de la vue.-

:: VII, Du mouvement et l’inmobilité de Douve de Yves Bonnefoy (1953).-
:: Fotografía de Garry Winogrand.-

6.11.11

PERO YA HAY LUZ

Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta
en realidad 
de un solo momento: el momento en
el que uno sabe para siempre quién es.-

BORGES

No hay salida, permanecer y esperar, estarse quieto y callado. El grito persiste a través del espacio. Cuando llegue, ¿lo hará en la oscuridad o traerá su propia luz? ¿Llegará la luz antes o después?
Pero ya hay luz. ¿Cuánto hace que hay luz? Durante todo el tiempo, la luz ha ido filtrándose junto con el frío aire matinal que roza sus pezones de hombre. La luz ha comenzado a revelar un buen surtido de borrachos perdidos, algunos de uniforme y otros no, agarrados a botellas vacías o semivacías, tumbados en un sillón, arrellanados ante una chimenea fría o acurrucados en varios divanes, alfombras o meridianas, en los distintos niveles de la enorme habitación, roncando y jadeando a distintos ritmos en un coro que se renueva a sí mismo mientras la luz de Londres crece entre los rostros procedente de ventanas divididas con parteluz, crece invernal y elástica, entre los estratos de humo de la noche pasada que aún penden, desvaneciéndose, de la encerradas vigas del cielorraso. Todos estos que están horizontales, estos compañeros de armas, se ven ahora tan sonrosados como un grupo de campesinos holandeses que soñaran con su segura resurrección durante los próximos minutos.-

:: Gravity's Rainbow [El arco iris de gravedad] de Thomas Pynchon (1973).-
:: Phaeno Science Centre obra de Zaha Hadid.-