30.5.12

DE EXACTITUD

Día a día levanto la cabeza, 
sólo una palabra escucho por vez.-
R. JEFFERS

Esta carta, amiga mía, será muy larga. He leído con frecuencia que las palabras traicionan al pensamiento, pero me parece que las palabras escritas lo traicionan todavía más. Ya sabes lo que queda de un texto después de dos traducciones sucesivas. Y además, no sé cómo arreglármelas. Escribir es una elección perpetua entre mil expresiones de las que ninguna me satisface y, sobre todo, no me satisface sin las demás. Yo debería saber, sin embargo, que sólo la música permite la coordinación de acordes. Una carta, incluso la más larga, nos obliga a simplificar lo que no debiera simplificarse: ¡nos expresamos siempre con tan poca claridad cuando tratamos de hacerlo de una forma completa! Yo quisiera hacer aquí un esfuerzo, no sólo de sinceridad, sino también de exactitud; estas páginas contendrán muchas tachaduras: ya las contienen. Lo que yo te pido (lo único que puedo aún pedirte) es que no saltes ninguna de estas líneas que me habrán costado tanto. Si es difícil vivir, es aún mucho más penoso explicar nuestra vida.-

:: Alexis ou le Traité du vain Combat [Alexis o el tratado del inútil combate] de Marguerite Yourcenar (1929).-

29.5.12

EL IDIOMA DE CHAKESPEARE


Showtime! Señoras y señores. Ladies and gentlemen. Muy buenas noches, damas y caballeros, tengan todos ustedes. Good-evening, ladies & gentlemen. Tropicana, el cabaret MAS fabuloso del mundo... «Tropicana», the most fabulous night-club in the WORLD... presenta... presents... su nuevo espectáculo... its new show... en el que artistas de fama continental... where performers of continental fame... se encargarán de transportarlos a ustedes al mundo maravilloso... They will take you all to the wonderful world... y extraordinario... of supernatural beauty... y hermoso... of the Tropics... El Trópico para ustedes queridos compatriotas... ¡El Trópico en Tropicana! In the marvelous production of our Rodney the Great... En la gran, maravillosa producción de nuestro GRANDE, ¡Roderico Neyra!... «Going to Brazil»... Intitulada, Me voy pal Brasil... Taratará tarará, taratará tarará taratareo... Brazuil térra dye nostra felichidade... That was Brezill for you, ladies and gentlemen. That is, my very, very particular versión of it! Brasil, damas y caballeros que me escucháis esta noche. Es decir, mi versión del Brazil de Carmen Miranda y de Joe Carioca. Pero... ¡Brasil, público amable que colma este coliseo del placer y de la alegría y la felicidad! ¡Brasil una vez más y siempre, el Brasil eterno, amables y dignos concurrentes a nuestro forro romano del canto y la danza y el amor a medialuz! Ouh, ouh, ouh. My apologies!... Público amable, amable público, pueblo de Cuba, la tierra más hermosa que ojos humanos vieran, como dijo el Descubridor Colón (no el Colón de Colón, Castillo y Campanario, no... Jojojó. Sino ¡Cristóbal Colón, el de las carabelas!)... Pueblo, público, queridos concurrentes, perdonen un momento mientras me dirijo, en el idioma de Chakespeare, en English, me dirijo a la selecta concurrencia que colma todas y cada unas de las localidades de este emporio del amor y la vida risueña. Quiero hablarle, si la amabilida proverbial del Respetable cubano me lo permite, a nuestra ENorme concurrencia americana: caballerosos y radiantes turistas que visitan la tierra de las gay senyoritaes and brave caballerros... For your exclusive pleasure, ladies and gentlemen, our Good Neighbours, you that are now in Cuba, the most beautiful land human eyes have ever seen, as Christofry Columbus, The Discoverer, said once, you, happy visitors, are once and for all, welcome. WelCOME to Cuba! All of you... be WELLcome! Bienvenidos, as we say in our romántic language, the language of colonizadors and toreros (bull- fighters) and very, very, but very (I know what I say) beautiful duennas. I know that you are here to sunbathe and seabathe and sweatbathe Jo jo jo... My excuses, thousand of apologies for You-There that are freezing in this coid of the rich, that sometimes is the chill of our coollness and the sneeze of our colds: the Air Conditioned I mean. For you as for every-one here, its time to get warm and that will be with our coming show. In fact, to many of you it will mean heat! And I mean, with my apologies to the very, very oldfashioned ladies in the audience, i mean, Heat. And when, ladies and gentlemen, I mean heat is HEAT! Estimable, muy estimado, estimadísimo público, ahora para ustedes una traducción literaria. Decía yo a mis amigos americanos, a los buenos vecinos del Norte que nos visitan, le decía, damas y caballeros, caballeros y damas, señoras y señoritas y... señoritos, que de todo tenemos esta noche... Le decía a la amable concurrencia norteña que pronto, muy pronto, en unos segundos, esa cortina de plata y lamé dorado que distingue el escenario prestigioso de Tropicana, ¡el cabaret más lujoso del mundo!, le decía que el frío invernal bajo techo de esta noche de verano tropical, hielo del trópico bajo los arcos de cristal de Tropicana... (Me quedó bonito, ¿eh? ¡Di- vi-no!), este frío de los ricos de nuestro clima acondicionado, se derretirá muy pronto con el calor y la pimienta de nuestro primer gran show de la noche, al descubrirse esa cortina de plata y oro.

:: Tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante (1964).-

25.5.12

GARGANTAS DE SIRENAS



El más triste sonido, el más dulce sonido,
el más loco sonido que se extiende,
lo hacen las aves en la primavera
en el final supremo de la noche.

En la línea que va de marzo a abril,
esa frontera mágica
tras la que se insinúa ya el verano,
casi muy cerca de lo celestial.

Y nos hace pensar en nuestros muertos,
que por aquí vagaban con nosotros
por el hechizo que hay en la distancia
ahora cruelmente más queridos.

Hace pensar en cuanto poseímos
y ahora deploramos.
Casi ansiamos que tales gargantas de sirenas
se vayan lejos y no canten más.

Un oído es capaz de hacer pedazos el corazón del hombre
con tanta rapidez como una lanza.
Ojalá que el oído no estuviera
tan peligrosamente cerca del corazón.-

                                                              * * *

The  saddest noise, the sweetest noise,/  The maddest noise that grows, —/ The birds, the make it in the spring,/ At night’s delicious close.// Between the March and April line—/ That magical frontier/ Beyond which summer hesitates,/ Almost too heavenly near.// It makes us think of all the dead/ That sauntered with us here,/ By separation’s sorcery/ Made cruelly more dear.// It makes us think of what we had,/ And what we now deplore./ We almost wish those siren throats/ Would go and sing no more.// An ear can break a human heart/ As quickly as a spear,/ We wish the ear had not a heart/ So dangerously near.-

::  1764. The  saddest noise, the sweetest noise de Emily Dickinson (póstumo).-
:: Detalle de Gustave Doré.-

21.5.12

EL JUGUETE DE SU FUROR

Le rapide a une idée fixe qui est la Ville



La rapidez tiene una idea fija, que es la Ciudad. Uno es el cautivo de su ideal, el juguete de su furor monótono. Es preciso sufrir millones de golpes dados de canto, y estos ritmos y estas rupturas, estos traqueteos y gemidos mecánicos; todo el alboroto demencial de no sé qué fábrica de velocidad. Está uno ebrio de fantasmas que giran, de visiones vertidas hacia la nada, de luces arrancadas. El metal que forja la marcha en la noche hace soñar que el tiempo personal y brutal ataca y disgrega la distancia. Sobreexcitado, abrumado de servicios, el cerebro, por sí mismo y sin saberlo, engendra necesariamente, toda una literatura moderna...
A veces la sensación se torna estacionaria. El conjunto de los sacudimientos no lleva a nada. El total del desplazamiento se compone de una infinidad de redichos; cada instante viene a convencer al otro de que no llegaremos nunca... ¿Acaso no serán la eternidad y el infierno las ingenuas expresiones de algún viaje inevitable?
Como quiera que sea, a fuerza de tanta agitación de nuestros huesos y de nuestras ideas en las tinieblas, el sol y París surgen al fin, del juego.-
* * * 
Le rapide a une idée fixe qui est la Ville. On est le captif de son idéal, le jouet de sa fureur monotone. Il faut subir des millions de coups frappés à la cantonade, et ces rythmes et ces ruptures de rythmes, ces battements et gémissements mécaniques, — tout le tapage forcené de je ne sais quelle fabrique de vitesse. On est ivre de fantômes qui tournent, de visions versées au néant, de lumières arrachées. Le métal que forge la marche dans l’ombre fait rêver que le Temps personnel et brutal attaque et désagrège la dure et profonde distance. Surexcité, accablé de sévices, le cerveau, de soi-même, et sans qu’il le sache, engendre nécessairement toute une littérature moderne...
Parfois la sensation se fait stationnaire. L’ensemble des cahots ne mène à rien. Le total du déplacement se compose d’une infinité de redites ; chaque instant vient convaincre l'autre que l’on n’arrivera jamais...
Peut-être l’éternité et l’enfer sont-ils les naïves expressions de quelque voyage inévitable ?
A force, toutefois, de tant d’agitation de nos os et de nos idées dans les ténèbres, le soleil et Paris sortent enfin du jeu.-

:: Monsieur Teste de Paul Valéry  (1896).-
:: Il Vulcano Buono, Nola, Italia, obra de Renzo Piano (1995-2007).-

14.5.12

EL AMOR DE UNA RATA


Hay un considerable número de pruebas que demuestran el hecho ciertamente sorprendente de que la Biblioteca del Museo Británico, además de sus múltiples servicios, desempeña muchas de las funciones de un manicomio privado. Hombres y mujeres, que en una época menos humana habrían estado aullando en Bedlam sobre un montón de paja [1], van y vienen silenciosamente por ese vasto palacio del conocimiento, saquean una sabiduría secular y son atendidos por los funcionarios del Estado. Se dice que no es raro que las familias que tienen un loco inofensivo a su cargo lo envíen a la Biblioteca del Museo Británico para que se entretenga con dinastías y filosofías, igual que un niño enfermo juega con sus soldaditos. Sea cierto o no, la verdad es que este templo colosal de los pasatiempos tiene todo el aire de contener muchas tragedias, porque, sin duda, con frecuencia una afición implica una tragedia.



Ahí van los amores que se marchitan,
los viejos amores de alas fatigadas;
y las cosas muertas hasta allí arrastradas,
y todo lo desastroso [2].



En esa biblioteca pueden verse personajes tan extraños y deshumanizados que podrían haber nacido y muerto en la Biblioteca sin ver la luz del sol. Parecen un pueblo fabuloso y subterráneo, los gnomos de las minas del conocimiento. Pero sería apresurado e irracional decir que todo eso equivale a la locura. El amor de una rata de biblioteca por los viejos folios mohosos podría, con facilidad, ser más cuerdo que el amor de muchos poetas por el sol y el mar. El inexplicable apego de algún viejo profesor por un raído sombrero viejo puede ser un sentimiento vital mucho menos enfermizo que el antojo de alguna frívola dama de la sociedad por un vestido de Worth’s. Se olvida con demasiada frecuencia que los convencionalismos pueden ser tan morbosos como los anticonvencionalismos. Por supuesto, no hay una definición absoluta de la locura, excepto la definición que todos aceptaríamos de que la locura es un comportamiento excéntrico por parte de otra persona. Sin duda, es una exageración absurda decir que todos estamos locos, pero lo cierto es que ninguno de nosotros está totalmente cuerdo, igual que no hay ninguno de nosotros que esté totalmente sano. Si apareciera en el mundo una persona totalmente sana sin duda habría que encerrarla. La terrible simplicidad con la que pasaría por alto nuestros triviales achaques, nuestras amargas vanidades y nuestra maliciosa suficiencia; la elefantiásica inocencia con la que ignoraría nuestras ficciones de civilización, lo convertirían en algo más desolador e inescrutable que el rayo o un animal de presa. Es posible que los grandes profetas que la humanidad tomó por locos en realidad fueran presa de una impotente cordura.



1. Denominación popular del Bethlem Royal Hospital de Londres, la primera institución inglesa creada para el cuidado y confinamiento de los enfermos mentales.

2.  Los versos proceden del poema «El jardín de Proserpina», del poeta romántico inglés Algernon Charles Swinburne (1837-1909).

:: Lunacy and Letters [La locura y las letras] de C. K. Chesterton (publicado en 1958).-

7.5.12

DEL VACÍO REVELADO

A Demian por Updike



Los sonidos de la vida eran curiosamente leves y apagados, como si hubieran extraído una base resonante debajo de ellos, y transmitían a Clarence Wilmot lo que sospechaba desde hacía largo tiempo, que el universo era indiferente por completo a sus estados de ánimo y tan vacío de contenido divino como una tetera corroída. Todo su conte­nido metafísico había desaparecido, salvo la crueldad y la muerte, que sin la hipótesis de Dios dejaban de ser metafísicas y se convertían en meros hechos que, a su debido tiempo, el olvido borraría de forma inconsciente. El olvido aportaba un consuelo singular. El enigma de la predestinación, semejante a un despeñadero (¿cómo puede el hom­bre tener libre albedrío sin inmiscuirse en la libertad perfecta de Dios?; ¿cómo puede Dios condenar al hombre cuando todas las ac­ciones, de la alfa a la omega, son Suyas?), sencillamente se evaporaba. De un soplo quedaba eliminada una tensión inmensa debida a la ne­cesidad de encontrar justificación. Las habituales contorsiones menta­les del ex creyente se relajaban de un modo decisivo. Y, no obstante, las profundidades del vacío revelado eran pasmosas. Con el barrido purificador del ateísmo los seres humanos perdían todo valor especial. La desdicha de la que el caballo era inconsciente se correspondía con la del campesino; los helechos que una vez verdearon vigorosos, aplastados y fosilizados en estratos de carbón no eran más anónimos ni estaban más olvidados de lo que la vida de Clarence iba a serlo pronto, en un parpadeo del inmenso tiempo terrestre. Sin la bendi­ción bíblica, el universo físico se volvía meramente horrible y repug­nante. Todos los actos del cuerpo, y no sólo algunos, resultaban asquerosos. La realidad de los hombres que matan corderos y reses, peces y aves para sustentarse adquiría un aspecto de espantosa come­dia: el egoísmo empapado en sangre de una carnicería cósmica.

:: In the Beauty of the Lilies [La belleza de los lirios] de John Updike (1996).-
:: La chiesa del Giubileo, Roma de Richard Meier (2005).-