25.6.12

LA LECTURA COMO NATURALEZA


Y si no es la vida y no es la Naturaleza, es la lectura, es la vida y la naturaleza de la lectura, durante largos trechos enteros, una y otra vez, sólo la naturaleza de la lectura, la vida de los libros, los periódicos, de todos los escritos posibles, tender un puente sobre la Naturaleza interrumpida, omitida, por medio de la lectura, que es como la Naturaleza, que es como la vida. Porque no siempre podemos, y ningún organismo es capaz de ello, asimilar la Naturaleza, no podemos asimilar la vida como Naturaleza, largos trechos, durante años sólo como lectura, la Naturaleza de los periódicos, de lo escrito. En muchos idiomas, para variar. Interrumpimos en puntos determinados de nuestra existencia la naturaleza de nuestra existencia, y seguimos existiendo nada más que en los libros, en lo escrito, hasta que otra vez tenemos la posibilidad, muy a menudo como otro, siempre como otro, siempre como otro subrayado, de existir en la Naturaleza, y seguimos existiendo en la Naturaleza. No aguantaríamos ininterrumpidamente una vida en la Naturaleza, que es siempre una Naturaleza libre, y por eso, una y otra vez, salimos de la Naturaleza, únicamente por una razón de supervivencia, entramos en la lectura y vivimos así en la lectura durante largo tiempo y sin ser molestados. La mitad de mi vida no he vivido, existido, en la Naturaleza, sino en la lectura como Naturaleza, y sólo por esa mitad me ha sido posible la otra. O existimos en ambas, en la Naturaleza y en la lectura como Naturaleza al mismo tiempo, con esa tensión nerviosa extrema que sólo es posible un período brevísimo, si existe como conciencia. La pregunta no puede ser, vivo en la Naturaleza como Naturaleza, o en la lectura como Naturaleza, o en la Naturaleza como lectura, o en la naturaleza de la naturaleza de la lectura, y así sucesivamente, así Roithamer.-

:: Korrektur [Corrección] de Thomas Bernhard (1975).-

24.6.12

SU IDEA DE LA CONSTRUCCIÓN



Ahora, después de tanto tiempo, pienso, estoy otra vez en condiciones de formarme una imagen propia de la claridad de los objetos que contemplo, no la imagen que se formaba Roithamer de las imágenes por él y por mí contempladas. Y que, de pronto, al penetrar en la buhardilla de los Höller, he cumplido la pena de prisión, si no presidio, de muchos años, en la prisión de los pensamientos de Roithamer... o en el presidio de los pensamientos de Roithamer. Ahora contemplo a Roithamer con mis propios ojos por primera vez desde hace mucho tiempo, y al mismo tiempo tengo que pensar que, probablemente, nunca había contemplado a Roithamer con mis propios ojos hasta ahora. Un hombre y un carácter y una capacidad de existencia como Roithamer, pienso, tenían que cesar en un punto determinado de su desarrollo, precisamente en el punto extremo, tenían que cesar y hacerse pedazos de una forma explosiva. Porque, ¿con qué orden de magnitudes me enfrento cuando me ocupo de Roithamer? me pregunto, con una cabeza que quiere y se ve obligada a llevarlo todo a lo más extremo y que, en esa acción recíproca como relación intelectual con todo, está capacitada para los más altos rendimientos, que desarrolla su propio desarrollo, el desarrollo de su carácter y de las dotes intelectuales que ha recibido hasta el punto más extremo y hasta el límite más extremo y en el más alto grado, y además, igualmente, su ciencia hasta el límite más extremo y hasta el punto más extremo y en el más alto grado, y además, igualmente, su idea de la construcción del Cono para su hermana hasta el punto más extremo y en la más alta medida y hasta el límite más extremo, y que además quiere explicarlo con la concentración más extrema y en la más alta medida y hasta el límite más extremo de su capacidad intelectual, y que tiene que reunir en un solo punto extremo y llevar hasta el límite extremo de su capacidad intelectual y de su tensión nerviosa todo lo que él es en definitiva, y que, realmente, tiene que hacerse pedazos en el grado más alto de esa expansión y reunión y siempre repetida concentración total.-

:: Korrektur [Corrección] de Thomas Bernhard (1975).-
:: Imagen del Vitra Conference Pavilion de Tadao Ando en Weil am Rhein (1993).-

20.6.12

QUE LA NOCHE NO



Que la noche no nos preguntara nada.
Que sólo las lámparas encendidas para los amigos
dieran cuenta de un afecto remoto y excesivo.

Que no pudiera medirse el tiempo que guardó esa
promesa el gesto ciego de la intimidad —tan espontáneo
que ya no nos pertenece.

Que el silencio fuera el secreto de una anécdota
y
que la anécdota fuera tan insignificante
que en su aparente oscuridad durmiera
como un grillo.

Que lo que no sabemos qué es advenga para todos,
fingiendo todos saber que no lo saben.
Ellos preguntaron: “¿Cómo será esta noche?
¿Qué fin tendrá la noche?
¿Próspero o adverso?”

En el sentido una apuesta más secreta nos vigila
y olvida.-

:: Cuatro de “1. Carpem noctem” en Noche y Día de Arturo Carrera (2005).-
:: Large Interior, Los Angeles de David Hockney (1988).-

11.6.12

DÉDALO DEL EXTREMO

A Maurice Blanchot

La desafiaba, avanzaba hacia su corazón, como un boxeador doblado, alado y poderoso, bien centrado en la geometría atacante y defensiva de sus piernas. Medía con la mirada las cualidades del adversario que se contentaba con romper, acantonado entre una virginidad agradable y su experiencia. Sobre la blanca superficie donde se desarrollaba el combate, ambos olvidaban a los espectadores inexorables. En el aire de junio revoloteaba el nombre de las flores del primer día de verano. Al fin una ligera mueca se deslizó por la mejilla del segundo y un surco rosa se dibujó en ella. La respuesta brotó seca y consecuente. Con las corvas de repente como ropa tendida, el hombre flotó y titubeó. Pero los puños frente a él no se aprovecharon de su ventaja, renunciaron a terminar. Ahora las cabezas magulladas de los dos combatientes se balanceaban la una contra la otra. En ese momento el primero debió de pronunciar a propósito al oído del segundo palabras tan perfectamente ofensivas, o adecuadas o enigmáticas, que de éste surgió, rápido, total, preciso, un rayo que tumbó de golpe al incomprensible combatiente.
Algunos seres tienen un significado que ignoramos. ¿Quiénes son? Su secreto está en lo más profundo del secreto mismo de la vida. Se acercan a él y ella los mata. Pero el futuro al que, de esta manera, han despertado con un murmullo, al adivinarlos, los crea. ¡Oh dédalo del extremo amor!

* * *

Il la défiait, s’avangait vers son cœur, comme un boxeur ourlé, ailé et puissant, bien au centre de la géométrie attaquante et défensive de ses jambes. II pesait du regard les qualités de l’adversaire qui se contentait de rompre, cantonné entre une virginité agréable et son expérience. Sur la blanche surface où se tenait le combat, tous deux oubliaient les spectateurs inexorables. Dans l’air de juin voltigeait le prénom des fleurs du premier jour de l’été. Enfin une légère grimace courut sur la joue du second et une raie rose s’y dessina. La riposte jaillit séche et conséquente. Les jarrets soudain comme du linge étendu, l’homme flotta et tituba. Mais les poings en face ne poursuivirent pas leur avantage, renoncérent á conclure. A présent les tetes meurtries des deux battants dodelinaient l’une contre l’autre. A cet instant le premier dut á dessein prononcer á l’oreille du second des paroles si parfaitement offensantes, ou appropriées, ou énigmatiques, que de celui-ci fila, prompte, totale, precise, une foudre qui coucha net l’incompréhensible combattant.
Certains êtres ont une signification qui nous manque. Qui sont-ils ? Leur secret tient au plus pro-fond du secret méme de la vie. lis s’en approchent. Elle les tue. Mais l’avenir qu’ils ont ainsi éveillé d’un murmure, les devinant, les crée. O dédale de l’extréme amour!

:: Le mortel partenaire [El compañero mortal] de René Char (1955).-

9.6.12

DÍAS DE SILENCIO


Por el gusto de escribir algo: después de muchos días de silencio escritural me ha asaltado, en el baño, mientras me lavaba las manos antes de irme a acostar, el deseo de estar, a la luz de la lámpara, escribiendo. Deseo de escribir; no de decir algo. Pero deseo, también, de escribir en tanto que escritor: sin que ninguna razón, como no sea el deseo de estar a la luz de la lámpara, escribiendo, haya motivado mi acto. Mecerme en el equilibrio infrecuente y perecedero de la mano que va deslizándose de izquierda a derecha, oyendo los rasguidos de la pluma sobre la hoja del cuaderno, victorioso por el hecho de haber comprendido por fin que el deseo de escribir es un estado independiente de toda razón y de todo saber, liberado de toda exigencia de estructura, de estilo o de calidad, y lleno del silencioso clamor de las palabras que no son de nadie, que nadie puede acumular ni guardar para sí —la voz del mundo y de cada uno que resuena a través de mí en la noche apacible—. Cada vez que este deseo me viene, trae consigo la validez del universo entero y la de esa partícula sin nombre del universo que soy yo mismo.-

:: Juan José Saer, 11/2/75, publicado en Papeles de Trabajo (2012).-

5.6.12

A TI ME LLEVA


¿Quién es el que forzado a ti me lleva,
ay de mí, ay de mí, ay de mí,
atado y preso, que no libre y suelto?
Si me has encadenado sin cadenas
y sin brazos ni manos me sujetas,
¿quién me defenderá de tu belleza?.-

* * *
Chi é quel che per forza a te mi mena,
oilmé, oilmé, oilmé,
legato e stretto, e se non libero e sciolto?
Se tu incateni altrui senza catene,
e senza mane o braccia m’hai raccolto,
chi mi difenderá dal tuo bel volto?.-

:: Miguel Ángel Bounarrotti en Rime,1,7.-

2.6.12

GRAVE Y PERFECTA

No había ningún signo sobre la piel del tiempo.-
A. PIZARNIK

 

Recordó la noche anterior, la tarde pasada en compañía de Concepción, la fresca galería, el jardín con su rosa amarilla irguiéndose grave y perfecta por sobre el césped mojado, el reloj de la iglesia de Guadalupe haciendo resonar pesadamente sus siete campanadas. Le parecía haberlo vivido hacía tanto tiempo, que lo recuperaba con la misteriosa vaguedad de un sueño. Entre los hechos más remotos de su vida, los de su infancia, por ejemplo, y los de la noche anterior, parecía haber una proximidad mayor que la que éstos tenían con el momento presente en que los estaba recordando. Esa característica los tornaba irreales, inciertos. Pensó perplejo que quizás todo el pasado era un sueño, no sólo el suyo sino también el de la humanidad y el del universo, y que en ese momento en que creía recordar hechos reales no hacía más que soñar que recordaba, que soñar que recordaba sueños. El sueño real interfirió gradualmente su pensamiento y por dos veces se despertó con sobresalto, creyendo estar despierto, cuando en realidad estaba dormido, hasta que se durmió profundamente emitiendo unos ronquidos acompasados, cada vez más breves y profundos; así permaneció y por la banderola rectangular, en la cima de la alta puerta cerrada, los destellos del alba gris penetraban en la habitación, el alba paciente que había ido borrando con prolija mano las antiguas estrellas amarillas en el cielo tenso de diciembre.-

:: Responso de Juan José Saer (1964).-
:: La silla de Juan Pablo Renzi (1976).-