21.12.13

ESTAMOS EN EL AIRE COMO ESTAMOS EN NUESTRA PROPIA PIEL

No quiero comer. Quiero hablar de comer.-


TEDDY:
Habla ante la cámara dos.

MICHAEL:
Así es como quería vivir.

DELFINA:
¿Cómo quieres morir?

MICHAEL:
¿Qué quieres decir con morir?

DELFINA:
En el mejor sentido. En el sentido de que nada queda sin decirse. Nada queda sin verse. ¿Cuál es tu último pensamiento en vida? Comunícanoslo, Michael.

Delfina ayuda a Michael a enredarse el cordón del micrófono alrededor del cuello.

MICHAEL:
Pienso en una mujer que hace realidad tus deseos, está vestida con un uniforme bien planchado, con alitas de plata en sus pechos.

DELFINA:
¿Qué te dice?

MICHAEL:
Me dice.

DELFINA:
Pasajero x, tenga la amabilidad de presentarse en el mostrador.

MICHAEL:
Ella tiene su teclado y su pantalla. Yo quiero que algo pase entre nosotros.

DELFINA:
No hay tiempo.

MICHAEL:
Alguna sombra de relación humana.

DELFINA:
¿Qué te dice? Habla. Dinos.

Delfina agarra la cabeza de Michael por el cabello y la lleva suavemente hasta su hombro. Él no ofrece resistencia.

MICHAEL:
Ella me dice.

Juntos, unidas sus manos, ambos tiran del cordón y lo aprietan alrededor del cuello de Michael. Él se desliza separándose del cuerpo de ella hasta tocar con sus rodillas el suelo.

DELFINA:
¿Por qué vas a Chicago si tu itinerario dice Miami? (Livia está inmóvil, con la vista fija al frente. Teddy hojea una revista. Bajan las luces de la sala. Delfina, bajo la luz de un foco, deja que el cuerpo resbale hasta caer al suelo. Pasa sobre él y encara a la cámara. A cámara.) Alguien muere, alguien remotamente conocido, pero cuán real y honda la pérdida. ¿Quién es? Una imagen flotando en el aire parpadeante. Ni siquiera eso. Un conjunto de puntitos del tamaño de los granos de la arena, que forman una imagen, que dan forma a un rostro en la pantalla. ¿Cómo puede ser? Que una vida tan insustancial llene un espacio tan íntimo. Un entramado de ondas de luz y sonidos recurrentes. ¿Cómo es posible? Esta mezcla rara de tristeza que inunda pesadamente el pecho. (Al público.) Estamos en el aire como estamos en nuestra propia piel. Y hay algo mágico en estas emisoras de información que hechiza al corazón común.

Se apaga la luz del foco. Suben las luces del Coro, a la derecha del escenario. Con la primera referencia a la mascarilla de oxígeno los dos miembros del Coro a los extremos hacen la mímica propia de la acción de ajustarse la mascarilla sobre la cara. Hacen esto repetidamente mientras todos, los tres, continúan recitando.

CORO:
Preparándonos para el despegue.
Salte por la rampa de emergencia con las piernas. Los pasajeros junto a las puertas de salida.
Luego ajústese la mascarilla Ajústese la mascarilla. ¿Alguien se ha acercado?
¿Alguien le ha dicho retroactivamente...?
Por favor, seleccione.
Luego ajústese la mascarilla.
¿Algún individuo no identificado...?
¿Un hombre en un automóvil sin matrícula?
Los pasajeros junto a las puertas de salida.
En el remoto caso.
Por favor, seleccione.
Luego ajústese la mascarilla Ajústese...

Se detienen abruptamente. Los dos que estaban gesticulando se quedan paralizados a la mitad del movimiento. Las luces bajan despacio.

Una fuerte pulsación de imagen y sonido. Un viento ensordecedor sintetizado. Un vídeo de un Hombre confinado dentro de un espacio estrecho con una bolsa de plástico en la cabeza. El rostro no recibe luz.

El vídeo es proyectado en un formato más grande esta vez. La imagen se desparrama por la escenografía y la enorme cabeza del Hombre envuelta en plástico cubre los muebles y trepa por la pared del fondo.

La proyección dura veinte segundos. Quietud. Luego las luces resplandecen sobre el Coro, los dos miembros situados a ambos lados del Coro permanecen paralizados a medio gesto.


Oscuridad.

:: Valparaíso de Don DeLillo (1999).-
::  Untitled (Male Nude Santa Monica) de David Hockney (1973).- 

5.12.13

CIERTA RELACIÓN SECRETA CON EL SOL


“Si camina en la dirección que le indico con el bastón, llegará a un valle, en el que podrá andar de un lado a otro durante horas, sin el menor miedo”, dijo. “No debe tener miedo de que lo descubran. No le puede pasar nada: todo está completamente muerto. No hay tesoros en el subsuelo, ni cereales, nada. Encontrará algunas huellas de esta época o de aquélla, piedras, pedazos de muro, signos, de qué, no lo sabe nadie. Cierta relación secreta con el sol. Troncos de abedul. Una iglesia en ruinas. Esqueletos. Huellas de animales salvajes que han penetrado allí. Cuatro o cinco días de soledad, de silencio”, dijo. “La Naturaleza totalmente imperturbada por el hombre. Cascadas aisladas. Es como pasearse por un milenio digno de los antecesores del hombre”.
La noche cae aquí muy súbitamente, como un trueno. Como si, obedeciendo una orden, bajara un gigantesco telón de acero, separando una mitad del mundo de la otra, totalmente. Sea como fuere: la noche cae entre un paso y otro. Los colores, desesperadamente apagados, se diluyen. Todo se apaga. No hay transición. Que en la oscuridad no haga más frío se debe al föhn. Una atmósfera que costriñe al menos los músculos cardíacos, si es que no los paraliza. Los hospitales podrían decir muchas cosas de esas corrientes de aire: pacientes a los que se creía curados, a los que se había atiborrado de ciencia médica hasta el exceso, hasta que había esperanza otra vez, pierden el conocimiento y no pueden ser devueltos ya a la vida por ninguna teoría humana, por habilidosamente que se les aplique. Influencias atmosféricas que favorecen las embolias. Misteriosas formaciones de nubes, en algún lugar muy lejano. Los perros corren sin sentido por calles y patios, y atacan también a las personas. Los ríos respiran el olor de la descomposición a lo largo de todo su curso. Las montañas son estructuras cerebrales, contra las que se puede tropezar, de día son supervisibles, de noche no se pueden ver en absoluto. Los extraños se hablan de pronto en las encrucijadas, se hacen preguntas, se dan respuestas por las que nadie había preguntado. Como si, en ese instante, todo fuera fraterno: lo feo se atreve a acercarse a lo hermoso, y a la inversa, lo despiadado a lo débil. Gotean campanadas sobre el cementerio y los escalones de los tejados. La muerte se introduce hábilmente en la vida. Inesperadamente, también los niños caen en estados de debilidad. No gritan, pero se precipitan bajo un tren de viajeros. En los mesones y en las estaciones de ferrocarril, cerca de las cascadas, se establecen relaciones que no duran ni un instante, se hacen amistades que ni siquiera se manifiestan; se atormenta con el tuteo hasta llegar al deseo homicida y luego se le ahoga rápidamente con alguna pequeña bajeza. 
Weng se encuentra en una fosa, enterrado por gigantescos bloques de hielo de millones de años. Las márgenes de los caminos inducen a la lujuria.

:: Frost [Helada] de Thomas Bernhard (1964).-
:: Obra de Julio Le Parc.-

1.12.13

SU IRREVOCABLE CURSO


Ni tiniebla ni caos. La tiniebla
requiere ojos que ven, como el sonido
y el silencio requieren el oído,
y el espejo, la forma que lo puebla.
Ni el espacio ni el tiempo. Ni siquiera
una divinidad que premedita
el silencio anterior a la primera
noche del tiempo, que será infinita.
El gran río de Heráclito el Oscuro
su irrevocable curso no ha emprendido,
que del pasado fluye hacia el futuro,
que del olvido fluye hacia el olvido.
Algo que ya padece. Algo que implora.
Después la historia universal. Ahora.-


:: “Cosmogonía” en La rosa profunda de Jorge Luis Borges (1975).-

4.11.13

LOS HÁBITOS


Sus revistas de fans estaban apiladas en el armario. Había una imagen de Jesús apoyada sobre el candelabro. Un pequeño espejo solía colgar sobre el lavabo, pero la hermana lo retiró porque le desconcertaba verse sin velo. Cabellos, cuello, hombros, el semblante desnudo: todas aquellas eran cosas que había dejado atrás al tomar los hábitos. La conmoción del cuerpo, revelada. La subsistencia individual, con el pelo rapado y los hombros huesudos. Una imagen contra la que resguardarse, más desnuda aún que las aulas vacías del verano.
Memorizaba las líneas y ensayaba los ritmos y las repeticiones. Deambulaba por el suelo, organizándose un sistema de gestos e inflexiones. El sexto curso le correspondía a ella, y quería asustar un poco a los niños. Era la monja que les había tocado aquel año, y les daba clase de ocho asignaturas distintas. Un profesor de dibujo acudía cada dos semanas y también un profesor de música, con su diapasón bucal y su perfume afrutado. Por lo demás, era cosa de la hermana.
Les ponía notas incluso en Higiene, dependiendo de los días que hubieran faltado o llegado tarde, y del número de veces que hubieran solicitado ir al cuarto de baño, y el grado de suciedad y roña que llevaran incrustadas bajo las uñas o en las grietas de las palmas de las manos.
Y quería enseñarles a tener miedo. Ése era el núcleo secreto de su enseñanza, y comenzaría con el poema, la profecía, la soledad y la muerte, y les haría estremecerse en sus zapatos recién estrenados para el colegio.
Deambulaba por el suelo de la celda y recorría los pasillos vacíos y memorizaba las líneas. Pronto, regresarían, con sus uniformes azules y blancos, sus cuadernos nuevos, sus plumas acabadas de llenar, las oscilantes mochilas asidas por sus suaves puños, y ella los dispondría a lo largo de los muros según su estatura y los sentaría en orden alfabético, inspeccionaría sus manos y sus uñas y les golpearía en las palmas con una regla cuando fuera necesario.
Sabrían quién era ella, y ella también lo sabría.
Y les recitaría el poema, encorvando el dedo en dirección a sus corazones. Se convertiría a la vez en el poema y en el cuervo, en el ave de perfil romano, surgiendo del fondo infinito del cielo y abalanzándose sobre ellos.-

:: Underworld de Don DeLillo (1997).-

29.10.13

NINGÚN FUEGO

A Nn.-


Por mis mejillas, gotas
resbalan congeladas:
¿cómo no me di cuenta
antes de que lloraba?

Ah, lágrimas, mis lágrimas,
¿no alcanzáis ningún fuego?
¿Como el rocío al alba
os convertís en hielo?

De un corazón ardiente,
sin embargo, brotáis
¡como para fundir
todo el hielo invernal!
·        
* * *
Gefror’ne Tropfen fallen / Von meinen Wangen ab: / Ob es mir denn entgangen, / Daß ich geweinet hab’? // Ei Tränen, meine Tränen, / Und seid ihr gar so lau, / Daß ihr erstarrt zu Eise / Wie kühler Morgentau? // Und dringt doch aus der Quelle / Der Brust so glühend heiß, / Als wolltet ihr zerschmelzen / Des ganzen Winters Eis!

:: “Lágrimas heladas” en Viaje de invierno [Winterreise] de Wilhelm Müller [1824].-
:: Versión de Andrés Neuman.-

25.10.13

PERDICIÓN UNÁNIME


Para Lázaro Gómez

Mientras el cielo gire 
serás mi redención y mi condena, 
visión magnética,

lirio en calzoncillos, 
salvación y locura

cada noche empezando.
Mientras el cielo gire 
ningún infierno me podrá ser extraño 
pues he de cuidar que a ti no te dañe, 
ninguna alegría pasará inadvertida pues 
de alguna manera habré de mostrártela.
Mientras 
el cielo 
gire
serás la verdad de mí mismo, 
la canción y el veneno, 
el peligro y el éxtasis, 
la vigilia y el sueño, 
el pavor y el milagro.
Mientras el cielo gire... ¿Pero acaso gira el cielo?
Bien: mientras el cielo exista.
Mientras 
el cielo 
exista
serás mi razón por lo insólito, 
el encuentro y la huida, 
la quietud y el escándalo, 
el candor y la culpa, 
el suicidio y la vida.
Mientras 
el cielo 
exista
serás mi dolor más notorio, 
mi soledad más trágica, 
mi perdición unánime, mi perpetuo silencio 
y mi consuelo total.
Mientras el cielo exista... ¿Pero acaso existe el cielo?
Bueno: mientras tú mismo existas.
Mientras 
tú mismo 
existas
serás el espejo y el tiempo,
lo infinito y lo súbito, 
la memoria y lo insólito, 
la derrota y el verso, 
mi enemigo y mi imagen.
Porque no habrá más soles que los que tú mismo irradias 
como no habrá otra pena que el saber que tú existes.
¿Pero acaso tú existes?

:: “Mientras el cielo gire” de Reinaldo Arenas (NY, mayo de 1985).-

18.10.13

DUERMO DE PIE


Tanto soñé contigo que pierdes, tu realidad.
¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no podrían adaptarse al contorno de tu cuerpo.
Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y me gobierna desde hace días y años, seguramente me transformaré en sombra.
Oh balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar. Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente y tus labios que los primeros labios y la primera frente que encuentre.
Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.-


:: “Tanto soñé contigo” en Corps et Biens de Robert Desnos (1930).-

17.10.13

RUGIDO ENSORDECEDOR


Cada vez que veo... ese espectáculo espantoso, la espuma que brota del abismo blanco del agua, escucho el rugido ensordecedor que produce, mi corazón se retuerce, y algo en mí dice: ahí está el enemigo. ¿Se sorprende usted? Claro que es un enemigo, es la vanidad humana que se cree algo y que súbitamente se desintegra en la nada. Hay una concepción, por cierto, que genera un efecto similar, una imagen del mundo que reduce todo a simples acontecimientos; está contenida en las sentencias de Ben Akiba: “Todo está ya previsto, [no obstante] el libre albedrío le fue concedido”. Representa al hombre de tal manera que su voluntad, su capacidad y sus conocimientos terminan siendo superfluos. 
… Por esta razón no me gusta tal filosofía, mon cher Charlemagne, y creo firmemente en la idea de que sería mejor arrojarse a las cataratas del Rin y hundirse como una cáscara de nuez, a mecer la cabeza sabiamente y dejar que las aguas sigan corriendo, como lo hacen desde el tiempo nuestros antepasados y seguirán haciéndolo cuando nuestro propio tiempo haya terminado.-

:: Carta a Karl Kausty de Rosa Luxemburg (13 de julio de 1900).-

14.10.13

EL PÁJARO QUE VUELA TIENE QUE SER SU PÁJARO


A Simone Jolivet

[…] Tengo que hacerle un reproche más grave: me escribe que está triste, y que mi libro la entristece. ¿Espera usted que me enternezca ante esta actitud interesante que se ha complacido en componer primero ante sus propios ojos y después ante los míos? En otro tiempo me sentía muy inclinado a estas pequeñas comedias, he estado triste por motivos generales, que son los suyos, he gemido por la mezquindad de los hombres o por mi soledad moral de incomprendido (!). Hoy detesto y des­precio a quienes, como usted, se procuran de vez en cuando una fugaz hora de tristeza. Lo que me quitó esa afición fue, sumán­dose a un estado de languidez corporal, la pequeña y vergonzosa comedia que uno mismo se interpreta. Se dicen sin creer en ellas cosas como: «A lo mejor resulta que no valgo nada», o bien «A lo mejor seré desdichada toda mi vida». Fascinante y vicioso pla­cer de imaginar una vida opaca mientras que uno se cree seguro de lo contrario. Estamos llenos de piedad por nosotros mismos. Somos incapaces de realizar un esfuerzo serio, por ejemplo tra­bajar. La tristeza acompaña a la molicie. Y además nos imponemos gestos de película: arrastramos el cuerpo con agobio, tomamos un objeto y lo dejamos caer pesadamente, por simular indiferencia; suspiramos de una cierta manera, usted lo sabe, alargando los labios como para pronunciar una i; sonreímos por momentos desdeñosa o melancólicamente; cada cinco minutos nos encogemos de hombros como si no tuviésemos tiempo que perder en estas bagatelas y fuésemos a expulsar la tristeza de nosotros: pero no se la expulsa. Se complace usted en ello hasta el extremo de escribirme, a mí que estoy a 500 km de distancia y que probablemente tenga un estado de ánimo distinto del suyo: «Estoy triste». También podría informárselo a las Bolsas Ex­tranjeras. Dicho estado de ánimo es realmente curioso. Presenta mil inconvenientes, y el más grave es el de embotar la sensibili­dad. Con que se haya librado unas cuantas veces a este juegue- cito, ya habrá perdido la facultad de sufrir, indispensable para su objetivo. Admita que esta facultad es como una cuerda tensa. Si tira de ella continuamente, se aflojará. Ahora bien, es indis­pensable sufrir al menos dos veces al año, y estar siempre dis­puesta a hacerlo. Esto cambia mucho los horizontes, profundiza el conocimiento de nosotros mismos y proporciona experiencia real (no esa experiencia abstracta que adquiere usted con su esclava . Pues bien, he conocido muchas personas melancólicas. La mayoría roídas por una tristeza interior, inmotivada, una tris­teza en el fondo divertida a la que no toman demasiado en serio; son prácticamente insensibles. Les suceden los peores desastres y los aceptan casi sin sentirlos. Es el peor grado de la decadencia. Tenga mucho cuidado con ella. Tenga cuidado también porque la tristeza acompaña a la imaginación, al ensueño, y de éste hay que desconfiar mucho. Recuerde lo que dijo Descartes: «Puedo decir con verdad que la principal regla que he observado siempre en mis estudios y que creo me ha sido más útil para adquirir algún conocimiento, fue la de no dedicar nunca sino muy pocas horas del día a los pensamientos que ocupan la imaginación, y muy pocas horas del año a los que ocupan el entendimiento solo, y de con­sagrar todo el resto de mi tiempo al relajamiento de los sentidos y reposo del espíritu, ocupándome con ello en imitar a quienes al contemplar el verdor de un bosque o el vuelo de un pájaro, se persuaden de no estar pensando en nada». Aplíquese usted a esto, con la restricción de que el pájaro que vuela tiene que ser su pájaro, el bosque su bosque, y para ello es preciso no sentirlo sino transformarlo ligeramente. ¿Fórmula nebulosa, dirá usted? Le explicaré todo esto. Pero primero inténtelo sin mí. Volviendo a la tristeza, no hay nada en el mundo sobre lo que la voluntad pueda más. Si en su noche de melancolía se viese usted forzada a aserrar madera, aquélla habría desaparecido a los 5 minutos. Asérrela, moralmente, se entiende. Enderece su cuerpo, acabe con la comedia, ocúpese, escriba: es el gran remedio para un tem­peramento literario como el suyo, prosiga su novela, mude su tristeza, transfórmela en emoción en lo que escriba. Los resul­tados serán buenos. No arguya que la melancolía es propia de su siglo: después de todo, usted vive en el nuestro. Cuídese de que su inocente manía del siglo XIX no la transforme en alguien inadaptado, en alguien frustrado poco a poco. Esté siempre contenta. Si algún día sufre de verdad, dígamelo.-

:: Lettres au Castor, correspondencia  Jean-Paul Sartre - Simone de Beauvoir .- 

8.10.13

EN MUCHAS LENGUAS


Cuando mi hermano mayor 
volvió de la guerra
portaba en su frente una estrellita de plata 
y bajo la estrellita 
un abismo

una esquirla de metralla 
lo alcanzó en Verdún 
o quizá en Grunwald 
(no recordaba los detalles)

hablaba sin parar 
en muchas lenguas 
pero la que más le gustaba 
era la lengua de la historia

hasta perder el aliento
alzaba del suelo a sus camaradas caídos
Roland Feliksiak Aníbal

gritaba
que era la última cruzada 
que pronto Cartago caería 
y después entre sollozos reconocía 
que él a Napoleón no le caía bien

mirábamos
cómo palidecía
los sentidos le abandonaban
lentamente se fue convirtiendo en un monumento

en el pabellón musical de sus oídos
apareció un bosque petrificado

y la piel de su cara 
quedó abrochada 
a los dos ciegos y secos 
botones de sus ojos

le quedó solo
el tacto

y vaya historias
contaba con sus mano
en la derecha tenía novelas
en la izquierda memorias de un soldado

se llevaron a mi hermano 
y lo trasladaron fuera de la ciudad

ahora vuelve cada otoño 
enjuto y taciturno 
no quiere entrar en casa 

llama en el cristal para que salga
paseamos por las calles 
y él me cuenta
disparatadas historias
tocando mi rostro 
con los ciegos dedos del llanto.-

:: “La lluvia” en Hermes, el perro y la estrella de Zbigniew Herbert (1957).-

20.9.13

EL HAMBRE DE PAPEL


Carpetas, cajones, canastas, carteras, calajes, cantoneras. Trozos, trozos, trozos, trozos, trozos. Primero blancos, luego negros. Por en medio de la rejilla se ve la ceniza: plata caucasiana con matices negros.
Tomó las hojas consumidas
Y las miró extrañada,
Así miran las ánimas
El cuerpo abandonado*.
El cuerpo del escritor son sus manuscritos. Arden años de trabajo. Aquella sólo quema las cartas —un corazón ajeno que se ha enfriado, nosotros — los manuscritos, dieciocho años de trabajo de nuestras manos — ¡eso quemamos!
Pero no sé si debido a mi educación alemana, o a la soviética, lo que no consigo quemar es el papel en blanco. Para que otro pueda entenderme, basta con que el otro se imagine que ese papelito es dinero. Y regalo el papel en blanco con la misma mala gana que otros — el dinero. Es como si no estuviera regalando un cuaderno, sino todo lo que en él podría haber sido escrito. Es como si no estuviera regalando un cuaderno vacío, sino lanzando al fuego — ¡uno lleno! Como si precisamente de ese cuaderno dependiera algo que ya nunca podrá existir. “¡Toma dinero, ve y cómprate uno, pero no toques el mío!” — con este estribillo creció mi hija y crece ahora mi hijo. Por otro lado, el hambre de papel en blanco que hay en mí es pre-germana y pre-soviética: toda mi infancia, preescolar, anterior a los siete años, toda mi primera infancia es un grito continuo por papel en blanco.-
* Del poema “Estaba sentada en el suelo...” (1858) de Fiódor Tiútchev (1803-1873).
:: Una dedicatoria de Marina Tsvietáieva (póstumo de 1964).-
:: Winter Timber, Óleo de David Hockney (2009).-

15.9.13

UNA CANCIÓN DE AQUELLO QUE ESTÁ CERCA

La violencia se siente irreal
por un breve instante.-



Yo, Edvard Grieg, me movía como un hombre libre entre hombres, 
bromeaba habitualmente, leía los periódicos, viajaba y marchaba.
Yo dirigía la orquesta.
El auditorio con sus lámparas temblaba de triunfo como balsa del ferrocarril
en el momento de atracar.

Me transporté hasta aquí para ser corneado por el silencio.
Mi cabaña de trabajo es pequeña.
El piano de cola está aquí tan apretado como la golondrina
bajo la teja.

En general, los bellos acantilados a pique callan.
No hay ningún pasaje
pero hay una compuerta que a veces se abre
y una peculiar luz que mana directamente del duende.

¡Disminuir!

Y los golpes de martillo en la montaña llegaron
llegaron
llegaron
llegaron una noche de primavera a nuestra habitación 
disfrazados de latidos de corazón.

El año anterior a mi muerte, enviaré cuatro salmos para rastrear
a Dios.
Pero eso empieza aquí.
Una canción de aquello que está cerca.

Lo que está cerca.

Campos de batalla dentro de nosotros 
donde los Huesos de los Muertos 
luchan para volverse vivos.-

:: Un artista en el norte de Tomas Tranströmer (1966).-
:: Ilustración de Clifford Harper/agraphia.co.uk

14.9.13

LA FLOR


Entre la flor que tomo y la que doy
la inexpresable nada

* * *
Tra un fiore colto e l’altro donato 
l’inesprimibile nulla.

:: “Eterno” en L’Allegria de Giuseppe Ungaretti (1919).-

2.9.13

UN FRUTO NECESARIO



Si el poema de este atardecer
fuese la piedra mineral 
que cae hacia un imán 
en un resguardo hondísimo;

Si fuese un fruto necesario 
para el hambre de alguien, 
y maduraran puntuales 
el hambre y el poema;

Si fuese el pájaro que vive por su ala,
si fuese el ala que sustenta al pájaro, 
si cerca hubiese un mar 
y el grito de gaviotas del crepúsculo
diese la hora esperada;

Si a los helechos de hoy 
—no los que guarda fósiles el tiempo— 
los mantuviese verdes mi palabra; 
si todo fuese natural y amable...

Pero los itinerarios inseguros 
se diseminan sin sentido preciso. 
Nos hemos vuelto nómades,
sin esplendores en la travesía, 
ni dirección adentro del poema.-

:: “Obstáculos lentos” en Reducción del infinito, de Ida Vitale (2002).-
:: Rudolf II as Vertumnus, oleó de Giuseppe Arcimboldo (1590)

28.7.13

HABLANDO DE LAS MOSCAS



El Presidente se pone de pie y, con un cuchillo, rompe la punta de su cascarón para tener menos calor, un poquito menos de calor.
Habla y el silencio es tal que se oye volar las moscas y se las oye tan nítidamente que no se oye la voz del Presidente, cosa lamentable ya que, precisamente, está hablando de las moscas y de su indiscutible utilidad en todos los dominios, en particular el dominio colonial.
«...Pues sin moscas, no hay cazamoscas, sin cazamoscas no hay dey de Argel, no hay cónsul... no hay afrenta que vengar, no hay olivares, no hay Argelia, no hay grandes calores, señores, y los grandes calores, como es sabido, son la salud de los viajeros...»
Pero cuando las moscas se aburren, mueren, y como todas esas historias del pasado, todas estas estadísticas las llenaban de profunda tristeza, empiezan por despegar una pata del techo, luego otra, y así caen como moscas en los platos... sobre las pecheras, muertas como dice la canción.
«La más noble conquista del hombre es el caballo», dice el Presidente... «Y si no quedara más que uno, ése sería yo.»
Estamos al final del discurso. Como una naranja pasada arrojada violentamente contra la pared por un chico maleducado, estalla La Marsellesa y todos los invitados, salpicados por la herrumbre de los cobres, se levantan congestionados, ebrios de historia de Francia y de borgoña.-

:: “Intento de descripción de una cena de máscaras en París, Francia” en Paroles de Jacques Prevért (1949).-

18.6.13

EL VERDADERO VIENTO



Otra vez, otro sueño de mar. La misma sensación repetitiva: entro al sueño —o comienza— y algo me anuncia que es un sueño de mar. Sin palabras lo reconozco porque es un sueño sin palabras ni olas. El mar es plano: ni una arruga ni un escarceo de corriente altera esa superficie uniforme. Y sin embargo avanzo velozmente en un pequeño velero de veinte o veinticinco pies. Habría un espacio sin aire entre el agua y la atmósfera: arriba el viento actúa sobre las velas y debajo el casco se desliza como si el agua tuviese una pendiente acentuándose hacia el horizonte. Allí estoy yo, en esa atmósfera sin viento ni más sonido que el de las aguas abriéndose, tajadas por la proa. Percibo bajo el agua toda una vida bullendo, aunque invisible para los que navegan. Intento imaginarla pero despierto convencido de que al llegar al horizonte nos encontraremos el barco, yo, el verdadero viento y todo lo que faltaba en la escena del sueño —algas, peces, moluscos, piedras y formas animales y vegetales indiscernibles—, mezclados con la espuma y el ruido de las aguas desencadenadas.
En los sueños nunca duermo ni sueño, pero estoy siempre a punto de pensar y a veces imagino.-


:: “Barcos que vuelan” en La gran ventana de los sueños de Fogwill (póstumo, 2013).- 

13.6.13

NUESTRO PÁRPADO ARROJADO


Éste es el aliento  
de Sodoma
y la carga
de Nínive
depositada
en la abierta herida
de nuestra puerta.

Ésta es la sagrada Escritura
en éxodo
hacia el cielo escalando
con todas las letras,
la bienaventuranza plumada
en un panal escondiendo.

Éste es el Laoconte negro
en nuestro párpado arrojado
acribillando los milenios
el dislocado árbol del dolor
germina en nuestra pupila.

Éstos son dedos petrificados en sal
goteando lágrimas en la oración.

Ésta es Su estela de mar
retirada
a la cápsula humeante de los misterios.

Ésta es nuestra pleamar
astro de aflicción
de nuestra arena que se descompone —

* * *

Dies ist der dunkle Atem / von Sodom / und die Last / von Ninive / abgelegt / an der offenen Wunde / unserer Tür. // Dies ist die heilige Schrift / in Landsflucht / in den Himmel kletternd / mit allen Buchstaben, / die befiederte Seligkeit / in einer Honigwabe bergend.  // Dies ist der schwarze Laokoon / an unser Augenlid geworfen / durchlochend Jahrtausende / der verrenkte Schmerzensbaum / sprießend in unserer Pupille. // Dies sind salzerstarrte Finger / tränentropfend im Gebet. // Dies ist Seine Meeresschleppe / zurückgezogen in die rauschende / Kapsel der Geheimnisse. // Dies ist unsere Ebbe / Wehegestirn / aus unserem zerfallenden Sand­­—


:: “Éste es el aliento” en Flucht und Verwandlung [Fuga y transfiguración] de Nelly Sachs (1959).-    

9.6.13

EL ASESINATO FLOTANDO



Hubo un tiempo en que los rostros norteamericanos
me parecían llenos de belleza,
pero ahora me parecen crueles,
y tengo la sensación de que sus pensamientos son mezquinos.

No era demasiado bueno como poesía, pero no estaba mal como prosa. Pero Mailer no podía olvidar la detestable tolerancia de Goodman hacia cualquier forma de sexualidad. ¿Sabía Goodman algo del mal o de la entropía? El sexo era la superautopista para la entropía del alma si se le usaba sin aguzar constantemente el gusto. ¿Y las orgías? ¿Qué sabía Goodman de las orgías? De las auténticas, no de las orgías progresistas universitarias destinadas a llevar adelante el elevado programa de la Gran Sociedad; de las orgías genuinas, con el asesinato flotando en el ambiente y brujas a la espalda. El latente conservador que había en Mailer salió rugiendo a la superficie como un sombrero de tres picos de una carroza real.-


::  The Armies of the Night [Los ejércitos de la noche] de Norman Mailer (1968).-

2.6.13

UN FLORECER MÁS FRÍO


Decir que alguna vez contuvo margaritas y campánulas
     Es ignorar de algún modo
Su brillo indeleble, donde, en añicos contra el suelo,
Yace el ancho vaso como si acogiera al sol,
Orladas sus verdes hojas, deshecho su entero resplandor,
Esparció su vidriada integridad por todas partes;
     Liberados espectros hablarán
De un florecer más frío donde roto quedó el frío cristal.

Aunque fragmentos se desplomaron de la unidad al caos,
Cada arista retiene
La nota opalina de la imperfección
Cuyos rayos, asimétricos, emitirán
Más de una red de ángulos de luz
Que al anochecer se dirijan hacia puntos ilesos
     Y esbocen en la estancia
Las posibilidades del fuego y su aceptación.

Las generosas curvaturas de vidriado artificio
     Dan fe de su pureza
En unidades lúcidas. Libre de estas,
Como el amor triunfa sobre la irrelevancia
Y construye armonía de disonancias
Y de algún modo vive entre nosotros, roto, como si
     El tiempo fuera un vaso roto
Y nuestra última alegría asumir que no se puede remediar.

Astillas presagian ruina desde el suelo,
     Cortan estructuras en el aire,
Delimitan, como ojos o brújulas, un rostro
De matemática fijeza, haz de luz 
En cuyo círculo podemos apreciar
Todas las soledades del amor, espacio para el rostro del amor,
     Reverdecidos proyectos de amor,
Los monumentos del amor como lápidas en nuestras vidas.- 

* * *

To say it once held daisies and bluebells  /  Ignores, if nothing else,  /  Its diehard brilliance where, crashed on the floor,  /  The wide bowl lies that seemed to cup the sun,  / Its green leaves curled, its constant blaze undone,  / Spilled all its glass integrity everywhere;  / Spectrums, released, will speak  / Of colder flowerings where cold crystal broke.  //  Glass fragments dropped from wholeness to hodgepodge  /  Yet fasten to each edge  /  The opal signature of imperfection  / Whose rays, though disarrayed, will postulate  /  More than a network of cross-angled light  /  When through the dusk they point unbruised directions  /  And chart upon the room  / Capacities of fire it must assume.  //  The splendid curvings of glass artifice /  Informed its flawlessness  / With lucid unities. Freed from these now,  /   Like love it triumphs through inconsequence  /  And builds its harmony from dissonance   /  And lies somehow within us, broken, as though  /  Time were a broken bowl   / And our last joy knowing it shall not heal.  //  The splinters rainbowing ruin on the floor   /  Cut structures in the air,  /  Mark off, like eyes or compasses, a face  /  Of mathematic fixity,  spotlight  /   Within whose circumscription we may set   /  All solitudes of love, room for love’s face,  /  Love’s projects green with leaves,  /  Love’s monuments like tombstones on our lives.-


:: The Broken Bowl [El vaso roto] de James Merrill (1946).-

12.5.13

DENTRO DE MUCHISIMO TIEMPO




Dentro de muchísimo tiempo he pasado por el castillo de las hojas
Que amarilleaban lentamente sobre el musgo
Y lejos las conchas se pegaban desesperadamente a los peñascos del mar
Tu recuerdo o más bien tu tierna presencia estaba en el mismo sitio
Presencia transparente y mía
Nada había cambiado pero todo había envejecido al mismo tiempo que mis sienes y mis ojos
¿No gusta este lugar común? Dejadme dejadme es tan extraña esta irónica satisfacción
Todo había envejecido salvo tu presencia
Dentro de muchísimo tiempo he pasado por la marea del día solitario
Las olas eran siempre ilusorias
El casco del navio hundido que tú conoces — ¿recuerdas aquella noche de tempestad y de besos? — ¿era un navio hundido o un delicado sombrero de mujer arrastrado por el viento en la lluvia de la primavera? — estaba en el mismo lugar
Y luego bagatela lalarilo ¡bailemos entre los endrinos!
Los aperitivos habían cambiado de nombre y de color
Los arcoiris que sirven de marco a los espejos

Dentro de muchísimo tiempo me amaste.

* * *

Dans bien longtemps je suis passé par le château des feuilles
Elles jaunissaient lentement dans la mousse
Et loin les coquillages s’accrochaient désespérément aux rochers de la mer
Ton souvenir ou plutôt ta tendre présence était à la même place
Présence transparente et la mienne
Rien n ’avait changé mais tout avait vieilli en même temps que mes tempes et mes yeux
N’aimez-vous pas ce lieu commun? laissez-moi laissez-moi c’est si rare cette ironique satisfaction
Tout avait vieilli sauf ta presence
Dans bien longtemps je suis passé par la marée du jour solitaire
Les flots étaient toujours illusoires
La carcasse du navire naufragé que tu connais— tu te rappelles cette nuit de tempête et de baisers? — était-ce un navire naufragé ou un délicat chapeau de femme roulé par le vent dans la pluie du printemps?— était à la même place
Et puis foutaise larirette dansons parmi les prunelliers!
Les apéritifs avaient changé de nom et de couleur
Les arcs-en-ciel qui servent de cadre aux glaces

Dans bien longtemps tu m'as aimé.

:: "Dans bien longtemps" [Dentro de muchísimo tiempo] en Les ténèbres de Robert Desnos (1927).-
:: Fotografía de Man Ray.-

3.5.13

ALGO NUEVO Y OSCURO



Los dioses se reunieron en un barracón de las afueras. Zeus, como de costumbre, dio un discurso largo y aburrido. Resultado final: había que disolver la organización, demasiadas conspiraciones inútiles, es menester ter incorporarse a la sociedad racional y de alguna manera seguir sobre viviendo. Atenea lloriqueaba en un rincón.
Los últimos ingresos fueron repartidos –subráyese – de forma equitativa. Poseidón mantenía una actitud optimista. Vociferaba bien alto que se las arreglaría. Los que peor lo llevaban eran los patronos de la regulación de aguas y tala de bosques. Íntimamente cada uno confiaba en sus sueños, pero nadie quería hablar de esto.
No hubo ninguna moción. Hermes se abstuvo en la votación. Atenea  lloriqueaba en un rincón.
Volvieron a la ciudad ya muy entrada la noche, con documentos falsos en el bolsillo y un puñado de monedas. Cuando pasaban por un puente, Hermes se lanzo al rio. Pudieron ver como se ahogaba, pero na die fue a salvarle.
Las opiniones estaban divididas sobre si aquello era una mala o, al contrario, una buena señal. En todo caso, constituía el punto de partida también hacia algo nuevo y oscuro.

:: “Intento de disolución de la mitología” en Napis [Inscripción] de Zbigniew Herbert (1969).-

30.4.13

LA VIDA HACE VER




La historia de este cuerpo, que de una vez por todas perdió junto con la facultad de agitarse la de refundirse en un individuo entero, desde la lenta catástrofe del enfriamiento, será ya sólo la de una perpetua disgregación. Pero es en este momento cuando suceden otras cosas: muerta la grandeza, la vida hace ver pronto que nada tiene en común con ella. Pronto, con mil recursos.
Tal es hoy la apariencia del globo. El cadáver en trozos del ser del tamaño del mundo sólo sirve ya como decorado para la vida de millones de seres infinitamente más pequeños y efímeros que él. Su multitud es por zonas tan densa que oculta enteramente la osamenta sagrada que les sirvió no hace tanto de soporte único. Y sólo la infinidad de sus cadáveres, logrando desde entonces imitar la consistencia de la piedra, mediante lo que llamamos la tierra vegetal, les permite desde hace unos días reproducirse sin deber nada a la roca.
Por otra parte, el elemento líquido, de origen quizá tan antiguo como éste del que trato aquí, habiéndose reunido en extensiones más o menos grandes, lo recubre, se frota con él, y con golpes repetidos activa su erosión.
Describiré, pues, algunas de las formas que la piedra, actualmente dispersa y humillada a través del mundo, muestra ante nuestros ojos.

* * *
De ce corps une fois pour toutes ayant perdu avec la faculté de s'émouvoir celle de se refondre en une personne entière, l'histoire depuis la lente catastrophe du refroidissement ne sera plus que celle d'une perpétuelle désagrégation. Mais c'est à ce moment qu'il advient d'autres choses : la grandeur morte, la vie fait voir aussitôt qu'elle n'a rien de commun avec elle. Aussitôt, à mille ressources.
Telle est aujourd'hui l'apparence du globe. Le cadavre en tronçons de l'être de la grandeur du monde ne fait plus que servir de décor à la vie de millions d'êtres infiniment plus petits et plus éphémères que lui. Leur foule est par endroits si dense qu'elle dissimule entièrement l'ossature sacrée qui leur servit naguère d'unique support. Et ce n'est qu'une infinité de leurs cadavres qui réussissant depuis lors à imiter la consistance de la pierre, par ce qu'on appelle la terre végétale, leur permet depuis quelques jours de se reproduire sans rien devoir au roc.
Far ailleurs l'élément liquide, d'une origine peut-être aussi ancienne que celui dont je traite ici, s'étant assemblé sur de plus ou moins grandes étendues, le recouvre, s'y frotte, et par des coups répétés active son érosion.
Je décrirai donc quelques-unes des formes que la pierre actuellement éparse et humiliée par le monde montre à nos yeux.-

:: “Le Galet” en Le Parti pris des choses [Tomar partido por las cosas] de Francis Ponge (1942).-

29.4.13

EL NOMBRE CON EL QUE TE LLAMO




Henos aquí, amantes desnudos,
bellos -y mucho- para nosotros mismos,
sólo cubiertos con hojas de párpados,
recostados en una noche profunda.

Pero saben ya de nosotros, saben,
estas cuatro esquinas, este quinto horno,
esas sombras sagaces sentadas en las sillas
y la mesa con su muy significativo silencio.

Y saben los vasos por qué, en el fondo,
el té se enfría sin que nadie se lo tome.
Swift ya no tiene ninguna esperanza,
nadie lo leerá esta noche.

¿Y los pájaros? No te hagas ilusiones:
ayer vi cómo en el cielo
escribían abierta y claramente
el nombre con el que te llamo.

¿Y los árboles? Dime qué quiere decir
su murmullo infatigable.
Dices: tal vez el viento tenga a bien saber.
¿Y cómo supo el viento de lo nuestro?

Entra por la ventana una mariposa nocturna
y con sus alas velludas
ensaya despegues y aterrizajes
zumbando terca sobre nuestras cabezas.

¿Acaso no ve más que nosotros
con agudeza de su vista de insecto?
Yo no lo presentí, tú no lo adivinaste:
nuestros corazones brillan en la oscuridad.-

:: "Algo evidente" en Wołanie do Yeti de Wisława Szymborska-Włodek (1957).-
:: Carbonilla de Georges Seurat.-