23.3.13

QUE DESTILE HUMANIDAD


“Oh no, no”, le dije, “con barbitúricos no, batracia” y la conduje 
hasta el ventanal del techo y le mostré el fiord grávido de la luna.-


Los buques navegaban lentamente, mugiendo, desde el río hacia el mar. La niebla esfumaba las siluetas de los estibadores; pero hasta nosotros llegaba, desde el pequeño puerto, el bordoneo de innumerables guitarras, el fino cantar de las rubias lavanderas. Una galería de retratos de poetas ingleses de fines del siglo XVIII brilló, intensamente, durante un segundo, en la oscuridad. Pero no se acabó lo que se daba. Continuó bajo otras formas, encadenándose eslabón por eslabón. No perdonando ningún vacío, convirtiendo cada eventual vacío en el punto nodal de todas las fuerzas contrarias en tensión. Por algo los vidrios se habían roto y eran bolas de fuego los ojos del lúcido, del crítico Sebastián. Tampoco era casual que mis manos rompieran el invisible aire de su contorno y, algo lastimadas, se extendieran hacía la figura de mi mujer, aunque luego se detuvieran a mitad de camino, crispadas, convertidas en dos puños increpantes, incapaces incluso de la salutación. Ella me mostró sus tobillos: dos muñones sangrantes. Ella transportaba en la mano derecha sus pies aserrados. Y me los ofrendaba a mí, a mí, que sólo me atrevía a mirarlos de reojo. Que no podía aceptarlos ni escupir sobre ellos. Que ahora miraba nuevamente hacia el fiord y veía, allá, sobre las tranquilas aguas, tranquilas y oscuras, estallar pequeños soles crepusculares entre nubes de gases, unos tras otros. Y hoces, además, desligadas eterna o momentáneamente de sus respectivos martillos, y fragmentos de burdas esvásticas de alquitrán: Dios Patria Hogar; y una sonora muchedumbre —en ella yo podía distinguir con absoluto rigor el rostro de cada uno de nosotros— penetrando con banderas en la ortopédica sonrisa del Viejo Perón. No sabemos bien qué ocurrió después de Huerta Grande. Ocurrió. Vacío y punto nodal de todas las fuerzas contrarias en tensión. Ocurrió. La acción —romper— debe continuar. Y sólo engendrará acción. Mi mujer me ofrece sus pies, que manan sangre, y yo los miro. Me pregunto si yo figuro en el gran libro de los verdugos y ella en el de las víctimas. O si es al revés. O si los dos estamos inscriptos en ambos libros. Verdugos y verdugueados. No importa en definitiva: éstos son problemas para el lúcido, para el crítico Sebastián: él sabrá prenderse con su hocico de comadreja a cualquier agujero que destile humanidad. No le damos ni le daremos de comer. Ni de cojer. Jamás. Atilio Tancredo Vacán ya gatea. Chupa de la teta de su madre una telaraña que no lo nutre, seca ideología. El Loco me mira mirándome degradándome a víctima suya: entonces, ya lo estoy jodiendo. Paso a ser su verdugo. Pero no se acabó ni se acabará lo que se daba.-

:: El Fiord de Osvaldo Lamborghini (1966-1967).-

18.3.13

INSOMNE PRESENCIA


                                                                                                       

Acodado en el alféizar me asomo a ver la noche:
El rostro amarillento del reloj de la iglesia, la luz verde del muelle
llameando en honor de otro año imprudente;
Zumba el silencio en mis oídos;
Se apagaron las luces de familias vecinas.

Bajo la oscuridad todo parece inmóvil;
La gran lila, lo mismo que una conspiradora,
Se hace la muerta sobre el césped,
Y arriba, junto al asta de bandera, la Osa Mayor
Cuelga como un portento sobre Helensburgh.

Oh Señores del Límite, que trabajáis con luz y oscuridad
Disponiendo un tabú entre diestra y siniestra,
Los tranquilos gemelos influyentes
De los que emana toda la propiedad,
Miradnos esta noche con indulgencia.

Nadie os ha visto: nadie puede decir, "Hace muy poco...
Aquí. Mire estas huellas... Andan cerca, al acecho",
Pero en mis pensamientos, esta noche,
Me parecéis figuras que vi una vez en sueños,
Los robustos guardianes de una finca rural.

Los fusiles al hombro, con la lluvia o el cielo claro,
Apostados en puertas o altozanos,
Junto a puentes y sotos os sabemos ahí:
Vuestra insomne presencia con su eterna amenaza
Nos invita a apreciar la paz de que gozamos.

No miréis muy cerca, no seáis muy veloces;
Nadie os ha invitado, pero estamos enfermos,
Usando los ardides del topo, las maneras
Del pavo o el sombrío coraje de la rata,
Y sólo con un truco sabremos despistaros.

La órbita del año se adentra en el verano.
Qué importa si el hambriento visionario
Ha visto el carnaval dentro de vuestras verjas,
Vuestros cuerpos pisoteados por las calles...
Aún vuestro poder nos hace falta: empleadlo, que nadie

Abandone la mesa llevado de un impulso,
Lanzándose de pronto, insensible ante el daño,
Con peligro en un cuarto o girando salvaje-
-mente sobre los campos igual que una peonza,
Barriendo y abatiendo por entre el día insomne.

* * *

Now from my window-sill I watch the night, / The church clock's yellow face, the green pier Light / Burn for a new imprudent year; / The silence buzzes in my ear; / The lights of near-by families are out. // Under the darness nothing seems to stir; / The lilac bush like a conspirator / Shams dead upon the lawn, and there / Above the flagstaff the Great Bear / Hangs as a portent over Helensburgh. // O Lords of Limit, training dark and Light / And setting a tabu 'twixt left an right, / The influential quiet twins / From whom all property begins, / Look leniently upon us all to-night. //  No one has seen you: none cay say, "Of late– / Here. Yo can see the marks –The lay in wait," / But in my thoughts to-night you seem / Forms wich I saw once in a dream, /The stocky keepers of a wild estate. // With guns beneath your armas, in sun and wet, / At doorways posted or on ridges set, / By copse or bridge we know you there / Whose sleepless presences endear / Our peace to us with a perpetual threat. // Look not too closely, be not over-quick; / We habe no invitation, but we are sick, / Using the mole's device, the carriage / Of peacock or rat's desperate courage, / And we shall only pass you by a trick. // Deeper towards the summer the year moves on. / What if the starving visionary have seen / The carnival within our gates, /  Your bodies kicked about the streets, / We need your power still: use it, that none, // O, from their tables break uncontrollably away, / Lunging, insensible to injury, / Dangerous in a room or out wild- / -ly spinning like a top in the field, / Mopping and mowing through the sleepless day.-

:: The Watchers [Los observadores] de W. H. Auden (1932).-  

9.3.13

DENTRO UN PEZ



Quien por último muera aquí
llevará entre sus labios
la semilla del sol
amenazará con tormenta la noche
en la agonía de la putrefacción.

Todos los sueños
por la sangre inflamados
saldrán de sus hombros
en rayo en zigzag
estigmatizarán la piel celestial
con el secreto del tormento.

Porque el arca de Noé descendió
las vías de las constelaciones
el que
aquí muera el último
tendrá en el pie el zapato lleno de agua

dentro un pez
con su aleta dorsal vela de nostalgia
que tiempo negro escurrido
a su camposanto acarrea.-

* * *

Wer zuletzt / hier stirbt / wird das Samenkorn der Sonne / zwischen seinen Lippen tragen / wird die Nacht gewittern / in der Verwesung Todeskampf. // Alie vom Blut / entzündeten Träume / werden im Zickzack-Blitz / aus seinen Schultern fahren / stigmatisieren die himmlische Haut / mit dem Geheimnis der Qual. // Weil Noahs Arche abwärts fuhr / die Sternenbilderstraßen / wird / wer zuletzt hier stirbt / den Schuh mit Wasser angefüllt / am Fuße haben // darin ein Fisch / mit seiner Rückenflosse Heimwehsegel / die schwarz vertropfte Zeit / in ihren Gottesacker zieht.

:: “Quien por último”, Fuga y transfiguración [Flucht und Verwandlung] de Nelly Sachs (1959).- 

6.3.13

MIS LIBROS



Mis libros (que no saben que yo existo)
son tan parte de mí como este rostro
de sienes grises y de grises ojos
que vanamente busco en los cristales
y que recorro con la mano cóncava.
No sin alguna lógica amargura
pienso que las palabras esenciales
que me expresan están en esas hojas
que no saben quién soy, no en las que he escrito.
Mejor así. Las voces de los muertos
me dirían para siempre.

:: "Mis libros" en La rosa profunda de Jorge Luis Borges (1975).-