5.8.14

LA DISTANCIA NEUTRAL


Virar hacia el este, salir de las ricas sombras industriales
y el tráfico, toda la noche hacia el norte; virar hacia campos
tan ralos, cardizales, que no son ni prados,
y de vez en cuando un apeadero de sonido gutural, que acoge
obreros al alba; virar hacia la soledad
de cielos y espantapájaros, almiares, liebres y faisanes,
y la lenta presencia del río, ensanchándose,
cúmulos dorados, el brillo del barro pisado de gaviotas,

aboca a la sorpresa de una gran ciudad:
aquí, donde se apiñan cúpulas y estatuas, agujas y grúas
junto a calles salpicadas de grano, un agua poblada de gabarras,
y habitantes de feas urbanizaciones, que en furtivos
trolebuses han recorrido millas y millas
y ahora empujan grandes cristaleras rumbo a sus deseos:
trajes baratos, cacharros rojos, zapatos de puntera, polos,
batidoras eléctricas, tostadoras, lavadoras, secadoras:

gentes de saldo, urbanas pero simples, a cuya morada 
solo llegan vendedores y parientes, encerradas 
en una escena bucólica que huele a pescado, de barcos 
que van calle arriba, el museo de los esclavos, tiendas 
de tatuajes, consulados, severas mujeres de pañuelo en la cabeza; 
y más allá de una periferia que se levanta hipotecada 
campos de trigo altos como setos, sombreados por nubes veloces,
pueblos aislados, donde las vidas retiradas

la soledad clarifica. Aquí el silencio se alza como el calor. 
Aquí se espesan hojas inadvertidas, 
florecen ocultas malezas, se apresuran aguas olvidadas,
asciende un aire poblado de luz; 
y tras la distancia neutral y azulada de las amapolas 
acaba la tierra de pronto más allá de una playa de formas y guijarros.
Aquí la existencia no tiene límites: 
mira al sol, reservada, inalcanzable.-

:: “Aquí”, en The Whitsun Weddings de Philip Larkin (1964).-