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o ideas  para  la batalla


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Entrevista de Gustavo Pecoraro para el sitio Sentido G.


Julio Patricio Rovelli del Partido de los Trabajadores por el Socialismo (PTS). Miembro coordinador del Instituto de Pensamiento Socialista Karl Marx.
¿Han hecho algún tipo de balance sobre la Aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario?
- El Matrimonio Igualitario representa un cambio cultural impresionante para la sociedad argentina, que va más allá de los sectores vinculados al movimiento LGBT. El tema pasa por el salto cuantitativo en la visibilidad. Esta Ley muestra que hay un proceso democrático de las masas general, con sectores más de vanguardia; con trabajadores luchando por pasar a planta permanente; los estudiantes en huelga, etc.
La Ley ha tenido una aprobación pragmática. Lo importante no fue el apoyo del Frente para la Victoria, o los demás partidos, sino en la lucha que vienen llevando desde hace años las organizaciones LGBT.
Es indudable que el Gobierno ha despertado mucha simpatía en un sector de estos militantes, pero los límites del Kirchnerismo los demuestra -por ejemplo- el veto al 82% móvil para los jubilados; junto con el tema del aborto, o la Ley de identidad de Géneros, demostrará lo que realmente se puede lograr y lo que no.
¿Este era el momento histórico para la aprobación de esta Ley?
- Primero decir que desde el PTS no creemos en que el Estado tenga que regular de alguna manera las relaciones personales. Ahora, dicho esto, me parece que hay una combinación de elementos. Por un lado una militancia muy larga por esta Ley de las distintas organizaciones. Por otro, el debate que se abrió y que tuvo un apoyo de las masas.
Hay una frase que dice: “Entre la Ley y la fuerza, corta la fuerza”…creo que esta Ley tiene una dimensión legal importante, pero la dimensión simbólica-cultural-política es mucho más importante. Entonces, si éste es el punto de partida, hay que preguntarse, también, si es el punto de llegada.
La discusión que se abre ahora es hacia dónde. Esta discusión es necesaria con todas las organizaciones y la militancia y el activismo que lucho por la esta Ley, con las impulsoras y también con las que apoyamos de diferentes maneras.
Creemos que esto no es un punto de llegada, sino que, por el contrario, es un punto de partida.
¿la simpatía e ilusión que el Gobierno ha despertado en un sector de la militancia LGBT es justificable?
- Repito esto de que ¿es el punto de partida o el punto de llegada?. Si esto fuera el punto de llegada nos enfocaríamos sólo en los logros del Matrimonio Igualitario.
Desde la izquierda, creemos que esto hay que ligarlo a otros procesos. Hay muchas más peleas que llevar adelante, como por la Ley del Aborto, por ejemplo, o la Ley de Identidad de Género. Por eso, es un punto de partida, por las cosas que aún no se han logrado.
Lamentablemente el progresismo tiene una ilusión cortoplacista que cree que se puede seguir así 20 años, con "crecimiento económico" y "desarrollo".
El tema es que este gobierno tiene límites. Una cosa que demuestra sus límites son los argumentos que usa para no aprobar el 82% móvil, bueno, los de la derecha también son irrisorios. O sea, son gente que ha estado en contra de los jubilados y por la privatización del sistema de pensiones. Esto demuestra que el progresismo tiene límites.
En estos momentos España y Francia [las escalada de luchas de este mismo octubre /Nota mía] lo están demostrando claramente. Y no hay dos mundos o tres.
Tampoco la discusión es sobre si la Revolución es aquí y ahora; porque eso no existe.
Pero discutir sobre los límites de este Gobierno dentro de la comunidad LGTB es el desafío; en la Argentina de la Ley del Matrimonio Igualitario. hay jóvenes que son asesinados militando por el pase a planta permanente de los trabajadores terciarizados, y este gobierno no ha tocado ni un ápice el trabajo en negro.
Entonces, ¿nos hemos despertado en un país más justo luego de la aprobación del Matrimonio Igualitario?
- El problema entre despertarse y dormir es simplemente una instancia en nuestra manera de pensar. ¿Más justo?…Sí, es más justo, pero en este punto. La justicia tiene los ojos vendados.
De todas maneras, lo justo de este país no lo marca sólo el Matrimonio Igualitario; esa es sólo una parte.
Esta Ley muestra una realidad pero también da un puntapié para seguir luchando por… [y para otros que se integran el régimen/nota mía] un puntapié para administrar los asuntos del Estado, eso implica administrar la Policía Bonaerense; las relaciones del Gobierno con lo más granado de EEUU; el discurso pro-sionista de Cristina; el pago de la deuda externa, etc. No podemos hablar en separado, hay un conjunto de cosas que se deben tratar como tal, no sólo la diversidad.
¿Está el PTS llevando adelante este debate con la comunidad LGBT?
- Desde los finales de los ochenta y los noventa, hay una tendencia lamentable de la izquierda argentina, que es que en su mayoría se ha caracterizado por su carácter homófobo. Es cierto que no fue así en todas partes, pero fue homófoba…
O sea…¿el trotskismo, o la izquierda en general, menospreció la lucha LGBT?
- No puedo hacer un balance como un juez.
Pero sí creo que se le dio poca importancia a pesar de que el trotskismo argentino tuvo relaciones históricas con el movimiento LGBT, o el trotskismo francés, o el norteamericano.
La realidad es que la militancia política de la izquierda argentina no ha tenido en su agenda, el problema -mal llamado- de las minorías sexuales.
Perlóngher decía que el problema no es encontrar homosexuales, sino encontrar la sexualidad en cada persona.
¿Qué política tendrán hacia la Ley de Identidad de Género?
- Hay un debate planteando toda una medicalización del tema que no nos parece bueno; pero desde el hecho mismo del planteo, la Ley nos parece completamente revulsiva.
Falta darle una vuelta más de tuerca, quizás tomando desde lo Queer el pensamiento de Butler -aunque sin tener mucho acuerdo ni político ni ideológico [tomando sólo la idea que no hay cuerpos o géneros o sexos en plural/nota mía]-  lo revulsivo de esta pelea, es que sustenta un enfrentamiento con todo un pensamiento dominante desde la segunda guerra, incluso dentro del marxismo ortodoxo.
La Ley abre todo este debate.
Dentro del PTS estamos volviendo a pensar como participar, discutiendo mucho nuestro rol. Nosotros no participamos en la lucha LGBT porque de rédito político.
Nuestra posición es integrar esa lucha en un discurso que tenemos y es que existe sectores con un avance en su subjetividad, estudiantes, trabajadores, el ámbito LGTB, etc, que tiene que tomar la discusión de la Identidad de Género, pero partiendo desde acá para avanzar en transformar este sistema; que no sea una cosa sólo para los días de fiesta, sino que sea una lucha anticapitalista.
Para nosotras y nosotros, y eso venimos discutiendo con los activistas LGBT, el momento de las ONG se ha terminado.
Hay que ir a buscar la política, y la política existe.
Empezar una discusión sobre el carácter de esta lucha y discutir hasta dónde llega.
Vemos que este ciclo termina acá, el ciclo donde se consiguieron cosas importantes; pero creemos que es hasta acá.
A partir de ahora, las cosas de consiguen luchando. Lo demuestran las luchas por el salario, las luchas por pasar a planta permanente de los trabajadores terciarizados, la lucha de Kraft y Terrabussi, y también la de los estudiantes…
…ya sé que para el trotskismo lo más valioso es lo que hacen los obreros, pero…
- Yo no lo veo así, separado. Lo que intento decir es que es toda una misma lucha; la de los obreros, la de los estudiantes, y también la lucha LGBT.
Creemos que es tan grande la agenda que la discusión es una discusión general.
La Ley de Identidad es un punto importantísimo que tiende a abrir las cabezas a muchas de nosotras y nosotros, pero esto se tiene que dar también en los trabajadores y los sectores populares en la lucha por sus derechos; veo muy difícil su aprobación si no se toma en conjunto.
Lamentablemente, la discusión sale poco en los medios, en relación a la Ley de Matrimonio.
El tema es social también, las personas trans en el conurbano soportan otra realidad: el trabajo en las calles, la represión, las condiciones adversas.
No es un problema individual, es un problema político, y la política tiene que convertirse en anticapitalista.
Nos podríamos preguntar si hay un tiempo detenido; si podemos vivir igual en Argentina mientras en el mundo pasa otra cosa…en ese marco, creo que la lucha trans por la identidad de género es importante, pero que la agenda política de la militancia GLTB y de toda militancia, tiene que politizarse, y tomar de conjunto las demandas de la sociedad toda.
En esta sociedad, la muerte de una obrera que se levanta a las 5 de la mañana para ir a la fábrica se une, sin dudas, con la muerte de una travesti que pierde su vida prostituyéndose en condiciones de marginalidad, o bajo los palos de la policía, o con la de un joven estudiante asesinado por las balas de la burocracia sindical.


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